Posó para Porter Magazine con un modelo negro de la marca italiana, al cuerpo y escotado.
Con más de tres décadas de carrera en Hollywood, Penélope Cruz sigue vigente como una de las estrellas más requeridas, no solo en el cine sino también en el mundo de la moda. Después de deslumbrar en la premiere hollywoodense de The invite con un vestido baby blue de Chanel, posó como chica de tapa y desplegó toda su audacia.

De la mano de la revista de moda Porter Magazine, se lució en una cama de sábanas blancas con un jugado vestido negro con encaje floral translúcido en el escote y las mangas largas. Lo firma Dolce & Gabbana.

El pelo suelto con ondas descontracturadas y un maquillaje en tonos neutros con delineado, contorno y labial nude completaron un estilismo que dialogó entre la estética femme fatale y effortless.

Esta misma impronta la acompañó en toda la sesión de fotos que hizo para la revista. Con el total black como protagonista, lució con un conjunto de blazer corto con hombreras y minifalda, ambos adornados con apliques plateados brillantes de Versace. Lo combinó con stilettos acharolados haciendo juego.

Después, volvió a posar con un vestido negro, en este caso de la casa francesa Jacquemus. El modelo es de silueta ajustada, escote recto y mangas cortas ajustadas. El vestuario se completó con un cinturón de cuero negro con hebilla plateada.

En un tono más formal y ejecutivo, pero sin perder de vista el costado chic y audaz, lució un traje negro de Loewe con forro a rayas que se dejó ver a través de los dobleces de los puños. Como detalle, usó el saco directamente sobre la piel, resaltando la piel de su escote.

Por último, más veraniega y con un toque de color, modeló un vestido negro con estampado floral celeste de Alaïa. El modelo se destaca por el cuello alto, las mangas cortas y la falda de silueta fluida.

Multifacética y versátil, en la entrevista que concedió a la revista confirmó su costado camaleónico. Cuando la periodista Natasha Bird le preguntó, en el marco de la sesión de fotos, si se inclina más por el aire sensual del encaje de Dolce & Gabbana o por la seguridad que transmite la sastrería de Loewe, la actriz sonrió y respondió: “Podría ser cualquiera de esas dos mujeres”.
