La demanda aumenta a nivel mundial. Especialistas advierten sobre complicaciones vasculares que conviene conocer antes de decidirse.
Durante siglos, agrandar el pene fue territorio de remedios caseros, aparatos dudosos y cirugías invasivas. Hoy, en cambio, la tendencia pasa por una jeringa: los rellenos dérmicos, los mismos que se usan para marcar el pómulo o rellenar los labios, se aplican cada vez más para aumentar el grosor del pene. Un solo cirujano de Manhattan asegura haber realizado más de 8.000 procedimientos de este tipo, y otras clínicas de Estados Unidos reportan aumentos de tres dígitos en la demanda durante el último año.
La técnica se apoya en ácido hialurónico, una sustancia que el cuerpo produce de forma natural y que en el laboratorio se modifica para volverla más firme. Con anestesia local, el especialista inyecta el relleno debajo de la piel del pene, en una sesión que dura entre 20 y 30 minutos. El efecto principal es un mayor grosor; algunos pacientes también notan un pene más largo en estado flácido, simplemente porque el peso del relleno estira la piel.

No es un cambio definitivo: el material se reabsorbe con el tiempo, generalmente en un plazo de dos años, y hay que repetir la aplicación para mantener el resultado. El costo de la primera sesión suele rondar entre 10.000 y 20.000 dólares en clínicas de alta gama de Nueva York, aunque existen opciones más económicas en otros centros del país.
“Hay que tener conocimiento de la anatomía para no colocar relleno en lugares inadecuados y producir alguna oclusión vascular o que se necrosen los tejidos donde se aplica”, advierte el doctor Jorge Ricardo Wetzel (M.N. 81.500), especialista en Cirugía Estética, Cirugía Estética y Reparadora.
Por qué crece la demanda, y qué conviene tener en cuenta
Los cirujanos que ofrecen el procedimiento lo asocian, sobre todo, a mejoras en la autoestima y la confianza sexual de sus pacientes. Sin embargo, esos datos de satisfacción surgen, en general, de seguimientos hechos por los mismos consultorios que realizan la técnica, con muestras chicas, lo que pide cierta cautela antes de tomarlos como una garantía.
Para quien evalúe este tipo de intervención, los propios especialistas coinciden en algunas recomendaciones básicas:
- elegir un profesional con formación específica y trayectoria comprobable,
- priorizar productos de calidad por sobre el precio, y desconfiar de quienes ofrecen “ir de a poco” con el volumen, ya que aplicar el relleno de forma gradual e insuficientemente controlada aumenta el riesgo de inflamación crónica y resultados poco predecibles.
Dado que el relleno de pene sigue siendo un tema tabú entre los hombres, obtener una recomendación de boca en boca puede ser complicado, pero una recomendación directa siempre es una buena opción.
