La mujer atravesó cuatro operaciones y sufrió graves complicaciones antes de que los médicos detectaran el instrumento olvidado después de tres meses.
Una mujer brasileña vivió una pesadilla tras someterse a una cirugía en la localidad de Bragança Paulista. Según contó, los médicos se olvidaron una pinza quirúrgica en su cuerpo y quedó allí durante cerca de tres meses, hasta que un estudio radiológico la reveló en abril.
La paciente, Érica Cristina Bannai Von Hoonholtz, contó que llegó al hospital con un dolor intenso y persistente, acompañado de vómitos.
“Llegué al hospital desorientada y con mucho dolor. Me dieron medicamentos, pero no me sirvieron. No me quitaron los vómitos ni el dolor. Era un dolor insoportable, una desesperación. Sentía que algo quería salir de mí”, describió sobre los días previos al hallazgo.
En la madrugada del 11 de abril, Érica fue llevada de urgencia al quirófano. Durante la intervención, los médicos encontraron la pinza y detectaron que parte de su intestino delgado había necrosado.
En total, la mujer debió someterse a cuatro cirugías: la histerectomía original, la extracción de la pinza, una operación para corregir una hernia y drenar un absceso intestinal, y una última para tratar un absceso hepático.

El impacto emocional y la asistencia del hospital
Tras el descubrimiento del instrumento, la Santa Casa de Misericórdia de Bragança Paulista reconoció el error y comenzó a cubrir los gastos médicos de Érica, quien había perdido su cobertura de salud. Además, el hospital ofreció acompañamiento psicológico tanto para ella como para sus tres hijos.
“Todo lo relacionado con la pinza me lo están cubriendo. Cualquier dolor que siento, voy y me atienden. Mis hijos también reciben atención psicológica”, explicó la paciente, que aún se encuentra en proceso de recuperación y asimilando el riesgo que atravesó.
“Ahora me doy cuenta del peligro… Me estoy recuperando, todavía estoy tratando de comprender todo lo que estoy viviendo a nivel psicológico. Esperemos que me recupere, porque si no tendré que volver al quirófano”, dijo Érica al sitio g1.
Intentos de acuerdo y denuncias judiciales
Dos días después de la extracción de la pinza, Érica fue contactada por abogados del médico responsable, quienes le propusieron un acuerdo extrajudicial. Sin embargo, las negociaciones no avanzaron y la paciente prefirió no continuar con las conversaciones, a pesar de la intermediación del hospital.
Érica también denunció que el médico le insistió antes y después de la cirugía para que se realizara una operación estética de abdomen, por la que debía abonar 8.500 reales (unos 1600 dólares) de manera particular. Durante una nueva internación en julio, la mujer se cruzó nuevamente con el profesional en el hospital y manifestó su incomodidad al verlo atendiendo con normalidad.
La paciente radicó una denuncia policial y la causa se investiga en la justicia penal.
