La frase generó preocupación en redes, pero la diferencia entre ambos dispositivos está en la potencia y el tipo de exposición.
Los auriculares inalámbricos forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Se utilizan para escuchar música, hacer llamadas, entrenar o simplemente aislarse del ruido del entorno. Sin embargo, una comparación realizada por el experto en longevidad Patricio Ochoa llamó la atención al relacionar el uso de Bluetooth con el funcionamiento de un horno microondas.
La frase puede sonar alarmante, pero la comparación necesita contexto. Aunque ambos dispositivos utilizan ondas electromagnéticas dentro de la radiofrecuencia, la potencia con la que funcionan y la cantidad de energía que emiten son muy diferentes.
Qué quiso decir con la comparación
Ochoa explicó que los auriculares Bluetooth funcionan mediante ondas de radiofrecuencia, al igual que otros dispositivos inalámbricos.
Sin embargo, que dos aparatos trabajen con frecuencias similares no significa que generen el mismo efecto sobre el organismo. La frecuencia es apenas una de las características de una onda electromagnética: también importan la potencia, la distancia y el tiempo de exposición.
Un horno microondas está específicamente diseñado para transferir una cantidad considerable de energía a los alimentos y calentarlos rápidamente. Los auriculares Bluetooth, en cambio, necesitan una potencia mucho menor porque solamente transmiten información a distancias muy cortas.
Qué radiación emiten los auriculares Bluetooth
Bluetooth utiliza radiación no ionizante, una categoría que también incluye otras ondas de radio, las microondas y parte de la radiación utilizada en las comunicaciones inalámbricas.
La principal diferencia respecto de los rayos X o los rayos gamma es que la radiación no ionizante no tiene suficiente energía para ionizar átomos o romper directamente enlaces químicos como ocurre con la radiación ionizante.
¿Los auriculares Bluetooth pueden calentar el cerebro?
El principal efecto conocido de las radiofrecuencias cuando la exposición es suficientemente intensa es el calentamiento de los tejidos.
En los niveles de exposición habituales de los dispositivos inalámbricos, las autoridades sanitarias y organismos científicos no consideran demostrado que el Bluetooth produzca un calentamiento cerebral significativo ni que su utilización cotidiana provoque lesiones cerebrales.
La investigación sobre radiofrecuencias continúa, especialmente debido al crecimiento del uso de teléfonos celulares, antenas y dispositivos inalámbricos, pero eso no equivale a que exista evidencia de que los auriculares Bluetooth sean perjudiciales para el cerebro.
El verdadero problema de los auriculares está en otro lado
Más allá de la conexión inalámbrica, existe un riesgo mucho más concreto relacionado con el uso de auriculares: escuchar a un volumen demasiado alto durante períodos prolongados.
La exposición frecuente a sonidos intensos puede provocar daño auditivo progresivo, independientemente de que los auriculares funcionen mediante Bluetooth o tengan cable.
Por eso, reducir el volumen y hacer pausas durante las sesiones prolongadas son medidas mucho más relevantes para proteger la audición que preocuparse exclusivamente por la señal inalámbrica.
