Los artistas llevan vestuarios a medida de sus personajes y las marcas financian producciones.
La relación entre la industria de la moda y el cine atraviesa uno de sus momentos más exitosos, con las grandes casas de lujo desempeñando un papel cada vez más activo como productoras, y mecenas de proyectos audiovisuales, una tendencia que ha transformado tanto la producción cinematográfica como las estrategias de comunicación de las marcas.
Así lo sostiene la investigadora italiana Sara Martin, profesora de cine, fotografía, radio, televisión y medios digitales de la Universidad de Parma, en su libro Cine y moda (Editorial Carocci), una obra que analiza la evolución del vínculo entre el vestuario cinematográfico y la industria de la moda, desde las divas del cine mudo hasta el fenómeno contemporáneo del method dressing, por el que los actores prolongan en alfombras rojas, festivales y actos promocionales la estética de los personajes que interpretan en la pantalla.

Según la autora, la interacción entre ambos mundos ha dejado de limitarse al diseño de vestuario para convertirse en una alianza estratégica. En la actualidad, las firmas de moda financian producciones, restauran clásicos del séptimo arte, desarrollan contenidos audiovisuales propios y participan activamente en la promoción cultural del cine.

Martin señala que esta convergencia se refleja tanto en la ficción como en la promoción de las películas. Entre los ejemplos más recientes cita el estilo desenfadado de Timothée Chalamet en Marty Supreme, de Josh Safdie; los corsés que luce Margot Robbie en la nueva adaptación de Cumbres borrascosas, dirigida por Emerald Fennell, convertidos en una de las principales tendencias de la temporada; y la estética inspirada en el tenis o las telarañas de Zendaya en Spiderman.

La especialista recuerda que la influencia mutua entre moda y cine se remonta a los inicios de Hollywood, cuando figuras como Theda Bara, Clara Bow, Mary Pickford y Gloria Swanson marcaron las tendencias de los años 20.
Posteriormente, el reconocimiento del diseño de vestuario como categoría de los Premios Óscar, en 1949, consolidó la importancia del vestuario como elemento narrativo y cultural.

A lo largo del siglo XX, estrellas como Greta Garbo, Marlene Dietrich, Joan Crawford, Audrey Hepburn —con el icónico vestido negro diseñado por Givenchy para Desayuno con diamantes— y Catherine Deneuve, vestida por Yves Saint Laurent, contribuyeron a convertir la moda cinematográfica en un fenómeno de alcance global.


Paralelamente, Cinecitt… se consolidó como la denominada “Hollywood sobre el Tíber”, estrechando la colaboración entre la alta costura italiana y las producciones internacionales.
El libro también examina el auge de los fashion films, producciones impulsadas directamente por las grandes marcas de lujo. Entre ellas destacan A Therapy, dirigido por Roman Polanski para Prada, y Les Fant“mes du Cinéma, cortometraje realizado por Matteo Garrone para Christian Dior en 2025 y ambientado en la Villa Albani Torlonia de Roma.
Asimismo, repasa el creciente interés del cine por las figuras de la alta costura a través de producciones como Coco avant Chanel (2008), House of Gucci (2021), la miniserie Kaiser Karl (2024), dedicada a Karl Lagerfeld, y documentales como Valentino: El último emperador.

Para Martin, la actual colaboración entre cine y moda desafía las fronteras tradicionales entre la creación artística y la publicidad.
“Las casas de moda ya no se limitan a aportar prendas o inspiración estética; hoy participan como productoras, curadoras, promotoras y mecenas, contribuyendo tanto a la creación de nuevas obras como a la preservación del patrimonio cinematográfico”, sostiene.
La autora considera que esta simbiosis alcanza también la promoción de las películas, donde el method dressing se ha convertido en una poderosa herramienta de marketing.

El fenómeno, que adquirió proyección internacional con los estilismos de Margot Robbie durante la campaña promocional de Barbie en 2023, se ha consolidado como una de las estrategias más visibles de la convergencia entre la industria del entretenimiento y el universo de la moda.
