Hace 18 años Rusia lanzó un ataque contra Georgia y ocupó ilegalmente dos territorios, una situación que se mantiene en la actualidad. Entrevista al embajador georgiano en la Argentina, Gvaram Khandamishvili.
Para muchos, fue el primer aviso y el gran anticipo de lo que años después sucedería en Ucrania. El 7 de agosto de 2008 Rusia lanzó una operación militar contra Georgia donde terminó ubicando los tanques del Kremlin en las puertas de la capital georgiana, Tiflis, y ocupó dos territorios autoproclamadas repúblicas prorrusas, Osetia del Sur y Abjasia.
Por la superioridad militar, fue una guerra corta de tan sólo 5 días pero que, para las autoridades georgianas y gran parte de la comunidad internacional, fue el primer capítulo de la estrategia expansionista que Vladimir Putin dejaría al descubierto años después.
“Georgia aspira firmemente al restablecimiento de la paz, la justicia y la integridad territorial dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas”, expresó durante una entrevista con TN el embajador de Georgia en la Argentina, Gvaram Khandamishvili.
¿En qué situación se encuentra el asunto de la restauración de soberanía territorial de Georgia sobre Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur?
A los 18 años de la agresión militar a gran escala por parte de Rusia contra Georgia, Rusia continúa la ocupación ilegal de dos regiones históricamente indivisibles de Georgia: Abjasia y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur. Si bien el gobierno central de Georgia carece actualmente de control de facto sobre estas regiones, la comunidad internacional apoya firmemente la soberanía e integridad territorial de Georgia dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas, junto con sus regiones de Abjasia y Tsjinvali. El país agresor, tras su invasión ilegal de Georgia en agosto de 2008, reconoció la llamada “independencia” de estas regiones, en grave violación del derecho internacional. La misma decisión ilegal fue tomada por Venezuela de Chávez, Nicaragua de Ortega y Siria de Assad. Cabe señalar que la República de Nauru, situada en el Pacífico Occidental, que también había reconocido la llamada “independencia” de las regiones de Abjasia y Tsjinvali, retiró su reconocimiento el 21 de julio del año corriente. Vanuatu hizo lo mismo en 2013 y Tuvalu en 2014. Esto confirma que el reconocimiento de la llamada “independencia” de las regiones inseparables de Georgia, carece de cualquier fundamento legal. Las decisiones de la Corte Penal Internacional y del Tribunal Europeo de Derechos Humanos confirman la grave violación por parte de Rusia de la integridad territorial de Georgia antes, durante y después de la guerra de agosto de 2008. Asimismo, responsabilizan a Rusia de las graves violaciones de derechos humanos cometidas en los territorios ocupados durante ese periodo.

¿Hay diálogo abierto con Rusia?
Actualmente, Georgia no tiene relaciones diplomáticas con Rusia. La parte georgiana decidió romperlas después de la agresión militar a gran escala realizada por Rusia contra Georgia y tras su reconocimiento de la llamada “independencia” de las regiones georgianas. Representantes de Georgia y Rusia participan, a título individual, en las Negociaciones Internacionales de Ginebra, junto con representantes de Estados Unidos y los copresidentes: la OSCE, la Unión Europea y las Naciones Unidas. El formato de las Negociaciones Internacionales de Ginebra se estableció de conformidad con el Acuerdo de Alto el Fuego del 12 de agosto de 2008, mediado por la Unión Europea, para abordar los asuntos de seguridad, del retorno de las personas internamente desplazadas y los refugiados y otras cuestiones humanitarias. Lamentablemente, tras 67 rondas de negociaciones, no se registró ningún progreso sustancial en ninguna de las áreas mencionadas debido a la actitud poco constructiva de Rusia y el incumplimiento por su parte de las obligaciones contraídas en virtud del Acuerdo de Alto el Fuego del 12 de agosto de 2008.
¿En qué condiciones viven los habitantes en estas dos regiones?
Cabe destacar que, como resultado de la agresión militar y la reiterada limpieza étnica llevadas a cabo por Rusia contra Georgia desde 1991, se han visto aproximadamente medio millón de personas internamente desplazadas y refugiados de los territorios ocupados. La cuestión de los desplazados internos y de los refugiados de las regiones de Abjasia y Tsjinvali se ha tratado en numerosas resoluciones de la ONU, adoptadas regularmente desde 1993. En este sentido, reviste especial importancia la resolución sobre la “Situación de los desplazados internos y los refugiados de Abjasia (Georgia) y la región de Tsjinvali/Osetia del Sur (Georgia)” presentada anualmente por Georgia a la Asamblea General de la ONU, que contó con el apoyo de 107 países, entre ellos Argentina, en el período de sesiones de 2026. A lo largo del conflicto entre Georgia y Rusia, desde la década de 1990, el objetivo de Rusia siempre ha sido dominar ambas regiones mediante medios políticos, económicos y militares, así como a través de diversas manipulaciones, y restringir sistemáticamente los derechos y libertades de los georgianos que allí residen.
Los habitantes de las regiones de Abjasia y Tsjinvali viven en condiciones precarias, sin garantías de libertades ni derechos. Las sentencias legalmente vinculantes del Tribunal Europeo de Derechos Humanos responsabilizan formalmente a Moscú de graves violaciones, entre ellas la limpieza étnica, la destrucción sistemática de hogares georgianos, la tortura, las detenciones arbitrarias y la denegación ilegal del derecho al retorno de los desplazados internos.
En respuesta a estos desafíos, el gobierno georgiano está implementando consistentemente una política de reconciliación y reintegración, lo que abarca la prestación de los programas de servicios gratuitos de salud, educación y socioeconómicos a la población residente en los territorios ocupados. A pesar de esta muestra de buena voluntad por parte de Georgia, el régimen de ocupación y la Federación de Rusia ejercen un control estricto y una presión sistemática sobre la población local para impedirles el acceso a estos servicios.
Estos territorios ocupados, ¿están totalmente aislados o hay un tránsito territorial con los territorios bajo control del gobierno georgiano?
La ocupación de las regiones georgianas por Rusia y las restricciones impuestas en los territorios ocupados, limitan la libertad de movimiento también. En este sentido, Rusia y sus regímenes de ocupación crean diversos obstáculos para la población, incluyendo la apertura ilegal de los llamados “puestos de control” y su posterior cierre sistemático e impredecible. De los seis llamados “puestos de control” en la región de Abjasia, se cerraron arbitrariamente cuatro y los dos restantes se ven sometidos a restricciones adicionales de forma periódica. En la región de Tsjinvali, los llamados “puestos de control” solo abren diez días al mes.
Además, se requieren diversos llamados “documentos” para cruzar la línea de ocupación, para la obtención de los cuales, los regímenes de ocupación de Rusia imponen barreras adicionales a la población. La flagrante violación de la libertad de movimiento tuvo consecuencias muy graves en repetidas ocasiones. En particular, se han registrado casos de fallecimiento de pacientes que necesitaban viajar al territorio controlado por el gobierno central para recibir atención médica cualificada, pero el régimen de ocupación les impidió cruzar la línea de ocupación.
En cuanto a la entrada a los territorios ocupados desde Rusia, cabe señalar que en Georgia rige una ley sobre territorios ocupados, que permite a los ciudadanos extranjeros entrar en las regiones ocupadas únicamente desde el territorio controlado por Georgia. La entrada a las regiones de Abjasia y Tsjinvali desde el lado ruso está prohibida para extranjeros y apátridas y se sanciona según el Código Penal de Georgia.
El ingreso a los territorios ocupados está permitido desde los municipios de Gori y Zugdidi –el territorio controlado por el gobierno central de Georgia – en el caso de extranjeros, con los permisos correspondientes.

¿Para qué utiliza Rusia estos territorios ocupados? ¿Representan una ventaja estratégica para el Kremlin?
Desde que Georgia recuperó su independencia a principios de la década de 1990, la Federación de Rusia sistemáticamente ha estado empleando tácticas de guerra hibrida para mantener su dominio sobre toda la región e impedir el ejercicio soberano de la política exterior, elegida por Georgia. La invasión a gran escala de agosto de 2008 fue una clara expresión de la visión neoimperialista de Moscú, cuyo objetivo era someter a los estados soberanos vecinos y restaurar sus esferas de influencia.
Rusia sistemáticamente ha buscado incorporar las regiones ocupadas de Abjasia y Tsjinvali a sus ámbitos político, militar, judicial, económico y social. Lamentablemente, Moscú respondió a la política de paz del gobierno georgiano con medidas hacia la anexión de los territorios ocupados. Esto se refleja en la “fronterización” ilegal, el otorgamiento ilegal de los pasaportes a la población y la militarización de las dimensiones terrestre, aérea y marítima. Prácticamente, Rusia ha transformado los territorios ocupados georgianos en bases militares, donde estacionó personal militar regular y armamento pesado. Además, inició la operación ilegal del aeropuerto de Sokhumi y vuelos no autorizados a ciudades rusas, tráfico ferroviario y marítimo ilegal, y también está desarrollando infraestructura para una base militar naval rusa en Ochamchire. Mediante una fuerte presencia militar en las regiones ocupadas de Abjasia y Tsjinvali, proyecta su poder en Georgia y mantiene un instrumento de influencia sobre la seguridad regional. Con estas acciones, Rusia viola gravemente tanto las normas generales del derecho internacional, como la Carta de las Naciones Unidas y la Convención sobre el Derecho del Mar.
La confirmación más reciente y clara del intento de anexión a nivel institucional es la firma del llamado “acuerdo” sobre “Profundización de la Alianza y de la Interacción” entre Rusia y el régimen de ocupación de Tsjinvali, en Moscú, el 9 de mayo del año en curso, que acelera los procesos de integración entre Rusia y esta región ocupada georgiana, haciendo caso omiso del derecho internacional.
Esta primera invasión de Putin, ¿fue el anticipo de lo que después ocurrió en Ucrania?
Sí, es evidente que esto fue un presagio de la amenaza y la agresión de Rusia. La primera agresión militar a gran escala de Rusia contra un Estado independiente, Georgia, desde el fin de la Guerra Fría tuvo un impacto directo en la seguridad de Georgia y la región del Mar Negro y, por consiguiente, de Europa en su conjunto.
Como demostró el desarrollo posterior de los acontecimientos, los objetivos de Rusia no se limitaron a una invasión militar en Georgia, se creó un peligroso precedente que aún repercute negativamente en Ucrania, en toda la región del Mar Negro y en el entorno más amplio, lo que supone una amenaza significativa para la arquitectura de seguridad europea.
¿Por qué cree que Europa y la OTAN no tomó en cuenta esta advertencia? ¿Fue un error la posición de Europa y Estados Unidos en aquel momento?
A pesar de la guerra de agosto, la amenaza proveniente de Rusia no ha sido evaluada debidamente por los actores internacionales. Además, Moscú sistemáticamente pone a prueba la paciencia internacional y los límites del marco del derecho internacional, intensificando tanto la situación de seguridad como las amenazas híbridas con el fin de sacudir la seguridad regional.
Poco después de la guerra de agosto de 2008, la OTAN, los países aliados y la Unión Europea reanudaron el diálogo en modo normal con Rusia y restablecieron los formatos de cooperación. Esta decisión generó para Rusia una sensación de impunidad. Como ya mencioné, la agresión y la guerra de Rusia contra Georgia han creado un peligroso precedente de revisionismo impune, que ahora se refleja directamente en la agresión contra Ucrania y en la agresiva militarización de la región del Mar Negro, lo que representa una amenaza fundamental para la arquitectura de seguridad europea.

¿Georgia se sintió abandonada por Occidente? ¿Y ahora?
A los dieciocho años de la guerra de agosto, vemos claramente que la falta de la exigencia de la rendición de cuentas a Rusia nos llevó a los desafíos geopolíticos que se manifiestan tanto en Georgia, como en Ucrania y en toda la zona euroatlántica.
Georgia aspira firmemente al restablecimiento de la paz, la justicia y la integridad territorial dentro de sus fronteras internacionalmente reconocidas. Tbilisi insta a sus socios internacionales a actuar conjuntamente para defender los principios fundamentales de la soberanía estatal, integridad territorial y el orden internacional basado en reglas. La futura arquitectura de la seguridad europea depende de acciones decisivas y basadas en principios, que se toman hoy.
Es importante que la ocupación ilegal de las regiones de Georgia ocupe un lugar sólido en la agenda internacional y en los foros pertinentes. Rusia debe implementar plena e incondicionalmente el Acuerdo de Alto el Fuego del 12 de agosto de 2008, mediado por la UE, y las fuerzas militares y fronterizas rusas deben regresar a sus posiciones anteriores a la guerra. También es importante permitir el acceso sin restricciones a los mecanismos internacionales de monitoreo de la seguridad y los derechos humanos en los territorios ocupados; así como hacer cumplir la ley y aplicar las decisiones de los Tribunales Internacionales (TEDH y CPI) mediante instrumentos políticos y jurídicos, a fin de defender la justicia y combatir la impunidad.
Cuénteme sobre el proceso de integración a la Unión Europea. ¿Hay intención de ingresar a la OTAN?
Georgia aspira a formar parte de la Unión Europea y de la OTAN, lo cual es de suma importancia para la seguridad y la prosperidad del país. La membresía en ambas organizaciones es una prioridad de la política exterior de Georgia.
Actualmente, Georgia es país candidato a la Unión Europea y aspirante a la OTAN, los estatus que logró gracias a la implementación de reformas institucionales y al alto grado de compatibilidad con los requisitos y estándares de dichas organizaciones. La plena adhesión a estas organizaciones debe alcanzarse, por un lado, mediante esfuerzos pertinentes a nivel nacional y, por otro, a través de un dialogo activo con las organizaciones y sus miembros, basado en prioridades y beneficios mutuos.
¿Cuál es el rol del Cáucaso Sur en este nuevo contexto global en el que estamos viviendo?
En el contexto de los desafíos globales, la región del Cáucaso del Sur está adquiriendo una importancia estratégica cada vez mayor y Georgia desempeña un papel clave tanto en la promoción de la paz y la estabilidad, como en la garantía de la conectividad económica de la región. En un contexto de polarización, fragmentación y conflictos regionales en el mundo, asegurar la continuidad de rutas comerciales y cadenas de suministro fiables y estables es cada vez más importante. En este sentido, el Cáucaso del Sur tiene un papel especial que desempeñar, incluido en términos de conectividad energética y económica con Europa. Debido a su ubicación geoestratégica, Georgia conecta tanto a sus dos países vecinos, Azerbaiyán y Armenia, como a los países de Asia Central con Europa y desempeña un papel cada vez más creciente en el Corredor del Medio, el principal corredor de conexión entre Europa y Asia.
