Andrea Donnay presenta “Designing your own life”, una colección que combina bordado artesanal, identidad y una profunda conexión espiritual.
Andrea Donnay lleva el diseño en la sangre desde chica. Nacida en Junín, Buenos Aires, cuenta que a los 5 años ya le decía a su madre que quería ser modelo y diseñadora. Dos años después comenzó a bordar y transformar su propia ropa a mano, hasta que se animó a usar una máquina Singer de pie que pertenecía a su tía.
Con el tiempo se formó y estudió, pero esa inquietud inicial se convirtió en el punto de partida de una carrera que hoy tiene una identidad muy definida.

Su marca, que lleva su mismo nombre, nació en 2018, año en el que realizó sus primeras pasarelas. Desde entonces pasó por escenarios como el Teatro Colón, Pinamar Moda Look y Fashion Week. En 2024, además, fue parte de una tapa de revista Caras dedicada a diseñadores argentinos y tuvo como musa a Barby Franco. Ese mismo año, un vestido suyo fue elegido para Josefina “China” Ansa en la gala de la publicación.

Ahora presenta Designing your own life —Diseñando tu propia vida—, una colección que, según explica, representa un antes y un después en su carrera. El concepto parte de una pregunta sobre cómo cada persona diseña y construye su presente y su futuro a partir de lo que le tocó vivir.

El eje que atraviesa las piezas es la conexión entre la diseñadora, su espiritualidad y las mujeres que las llevan. “La inspiración principal fue escuchar, observar el alma para quien lo creaba”, cuenta. Cada vestido busca transmitir una esencia particular y llevar al diseño emociones como inseguridades, miedos, cambios, anhelos y sueños.

La fe ocupa un lugar central en ese proceso creativo. Donnay cuenta que Dios “ocupa el primer lugar” en su vida y que todas las mañanas lee la Biblia, medita, reza y va a misa. Esa conexión también forma parte de su manera de trabajar: cuando atraviesa un bloqueo creativo, asegura que suele orar, hablar con Dios y escuchar música.

“Lo más desafiante del proceso fue tener mi propio estilo e identidad. Escucharme y escuchar esa voz celestial que me guiaba como yo debía crear”, explica.
Pero hay otro elemento que define visualmente la colección: los cristales. Donnay comenzó trabajando con accesorios, charreteras, collares y pulseras, hasta incorporar prendas tejidas con este material. Para esta propuesta, llevó esa técnica a un nivel mayor: la colección tiene una confección total de cristales tejidos a mano por ella.

El proceso de desarrollo le llevó un año y medio. El tejido también funciona como una metáfora de su propio recorrido: “El tejido en cristales me representa como yo fui tejiendo mi propia vida y carrera”, sostiene.

Entre las piezas se destaca “Revelación”, un vestido que diseñó y confeccionó a partir de la historia de una mujer y de aquello que estaba atravesando en ese momento. Para Donnay, esa personalización es parte fundamental de su diferencial: “Yo diseño vestidos únicos para momentos únicos. Miro el alma de cada mujer y le hago un vestido”.
El próximo paso será presentar el lanzamiento a través de un desfile. Con la mirada puesta en mostrar su trabajo fuera del país, Donnay también sueña con llegar a las pasarelas de París, Milán y Nueva York. Su invitación para conocer esta nueva etapa de su carrera se resume, según sus propias palabras, en una sola palabra: “Dios”.
