El Tesoro investiga también a un banco griego y pide información a otras seis entidades europeas, en una campaña que busca asfixiar al régimen iraní desde quienes le prestan servicios
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó este miércoles al bufete Karnakis and Karnakis, con sede en Panamá y Grecia, al que acusa de haber registrado durante años las sociedades que figuraban como propietarias de buques de la flota fantasma de Irán. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó en su lista negra a cinco personas, cuatro empresas y nueve embarcaciones.
Esas sociedades poseían barcos que transportaron acero, petróleo y petroquímicos iraníes por un valor de cientos de millones de dólares, y el entramado impedía identificar a quienes los controlaban. El Departamento de Estado sostiene que los beneficiarios finales eran redes vinculadas a la Fuerza Quds, el brazo exterior de la Guardia Revolucionaria, y a los hutíes de Yemen.
Entre los sancionados están los fundadores y propietarios del bufete, Sofianos y Konstantinos Karnakis Kosmas, de nacionalidad panameña y griega. También figuran Ioanis Karnakis Kosmas, empleado del despacho, y los panameños Pedro y Roberto Ortega Jones. Las otras tres empresas son los agentes navieros Amigoz, en Singapur, y Whales Shipping Line, en Dubái, y la naviera Roxette Maritime Shipping and Trading. De los nueve buques, siete llevan bandera de Panamá y dos de Emiratos Árabes Unidos.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, advirtió que será localizado y sancionado quien apoye al régimen iraní, ya sea con transbordos ilegales de crudo en alta mar o desde el despacho de un estudio jurídico. Alex Zerden, exfuncionario de sanciones del Tesoro, dijo a Bloomberg que apuntar contra un bufete es infrecuente, aunque no carece de precedentes.
Los clientes del despacho tienen un mes para cerrar sus operaciones, y la carga que transportan los buques vinculados puede descargarse hasta el 20 de noviembre. Jeremy Paner, abogado especializado en designaciones del sector petrolero iraní, explicó a la misma agencia que es el procedimiento habitual de la OFAC para evitar tripulaciones varadas o tanqueros abandonados.
La Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), también dependiente del Tesoro, emitió su primera citación administrativa al amparo de la sección 5318(k) de la Ley de Secreto Bancario. Con ella investiga los posibles vínculos de un banco griego, cuyo nombre no se difundió, con Irán y sus aliados armados. El organismo actúa en coordinación con socios europeos, entre ellos Grecia, y envió solicitudes de información a otras seis entidades del continente por sus relaciones con bancos iraníes sancionados.
La medida se inscribe en la Operación Economic Outcast, que Bessent presentó el 24 de agosto como el “día D económico” contra Teherán. Desde entonces el Tesoro sancionó a 36 objetivos del sector aéreo iraní, designó al banco Golden Global como pieza de la banca paralela del régimen y apuntó el 1 de octubre contra las industrias automotriz y ferroviaria. El 15 de octubre, FinCEN alertó a las instituciones financieras sobre el uso de redes de beneficencia religiosa para mover fondos.
Esa ofensiva económica acompaña a la guerra que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán a fines de febrero y al bloqueo naval de sus puertos. El Tesoro sostiene que la combinación deja al régimen sin margen para estabilizar su economía. Washington busca, según Bloomberg, forzar a Teherán a negociar el fin del conflicto.
Teherán exige lo contrario. El presidente Masoud Pezeshkian afirmó el martes que Estados Unidos debe levantar las presiones, las amenazas y las sanciones antes de cualquier negociación. La propuesta iraní de siete días plantea que Washington levante primero el bloqueo: el estrecho de Ormuz se reabriría el sexto día y las conversaciones comenzarían el séptimo.
La campaña tiene un límite visible. China compra alrededor del 90% del crudo iraní y Washington evitó hasta ahora sancionarla para no exponerse a represalias ni a un costo económico propio. Mientras ese eslabón siga intacto, los golpes a intermediarios griegos, panameños o emiratíes encarecen y complican el comercio iraní, pero no lo interrumpen.
La respuesta de los seis bancos europeos a FinCEN y la identidad del banco griego bajo citación marcarán hasta dónde llega la cooperación de los aliados de Washington en una presión que Irán exige levantar para sentarse a negociar.
