Los equipos subieron su temperatura de noche y arruinaron los alimentos de al menos seis tiendas militares, un patrón similar al de un ataque en Francia
El Pentágono trata como un posible ciberataque la falla de heladeras que arruinó alimentos en bases militares de Estados Unidos en agosto, según cuatro funcionarios que informaron a la agencia Reuters. Uno de ellos dijo que los investigadores militares están en contacto con Francia por un ataque similar contra supermercados.
La sede del Departamento de Defensa no confirmó esa versión. Dijo que una unidad del Comando Cibernético, la fuerza de ciberdefensa del ejército, trabaja “en estrecha coordinación con socios interinstitucionales y de las fuerzas del orden”, sin dar más detalles. Reuters no pudo establecer en qué etapa está la pesquisa ni si hay conclusiones sobre el origen o los responsables.
El Comando de Investigación Criminal del Ejército informó que su oficina cibernética participa del caso y que trabaja con la policía francesa para entender “los cortes de refrigeración en Europa”. Reuters contó al menos seis tiendas militares afectadas a fines de agosto. En al menos un caso, los equipos no se apagaron: alguien subió su temperatura durante la noche y por la mañana la comida estaba derretida.
La base de Fort Huachuca, en Arizona, explicó el 26 de agosto que su freezer “entró en modo de descongelamiento” y calentó toda la comida. “Confíen en nosotros cuando decimos que quedó arruinada”, escribió.
Según el diario militar Stars and Stripes, las otras tiendas afectadas están en Fort Irwin y la base aérea de Travis, en California, la base aérea F.E. Warren, en Wyoming, la estación naval de Newport, en Rhode Island, y la base aérea de Columbus, en Misisipi. Varias se limitaron a vender productos secos mientras duraron las reparaciones.
Un ataque parecido en Francia
El posible sabotaje fue publicado por primera vez el 28 de agosto por un blog reciente llamado Signal and Silence. Stars and Stripes y el diario británico The Telegraph informaron después de la intervención de investigadores militares y de sus contactos con las autoridades francesas. Que el Pentágono lo considere un hackeo, en cambio, se conoce ahora por primera vez.
En Francia, según Reuters, un ataque anuló los controles de temperatura de equipos de refrigeración comerciales en más de 350 establecimientos. Los pasillos de congelados de los supermercados debieron vaciarse. Algunos equipos recibieron tanta temperatura que se incendiaron. Un dueño de supermercado calculó que el costo total podría llegar a decenas de millones de euros.
La empresa danesa Danfoss, cuyos controladores usaban muchos de los equipos dañados, dijo que varios de ellos eran obsoletos o tenían programas desactualizados, lo que pudo facilitar el ingreso de los atacantes.
Un riesgo conocido para la cadena de alimentos
La Iniciativa Global de Seguridad Alimentaria, una entidad del sector, pidió este año que los responsables de seguridad alimentaria y de informática trabajen juntos. Advirtió que “un sistema de refrigeración hackeado es tan peligroso como uno roto”.
Ya hubo sabotajes de este tipo. Danfoss afirmó que en 2022 hackers atacaron o ingresaron a supermercados de Rusia e Israel que usaban versiones obsoletas de sus controladores. Fiscales federales de Los Ángeles acusaron a una mujer ucraniana de integrar un grupo que dejó sin refrigeración a una planta de carne en 2024 y arruinó más de 900 kilogramos.
El origen del problema, explicó Bill Moore, director ejecutivo de la firma de ciberseguridad industrial Xona Systems, es que estos controladores se concibieron como paneles aislados que atendía un técnico en persona y hoy se conectan cada vez más a internet. Eso, afirmó, puede “alterar la cadena de suministro de alimentos”.
Hasta ahora ningún país ni grupo se atribuyó los ataques en Francia ni se identificó a un responsable de las fallas en las bases, y el Pentágono no precisó cuándo concluirá la investigación.
