Desde la oposición aseguran que la caída de la sesión fue planificada: acusan al oficialismo de vaciar el recinto, provocar incidentes y activar una estrategia mediática para culpar al PJ.
La fallida interpelación al ministro de Producción, Oscar Dudik, terminó en un escándalo político en la Legislatura. Desde el peronismo sostienen que el gobierno de Leandro Zdero diseñó desde el inicio un show para evitar dar respuestas y desplegó una operación mediática.
El ministro no respondió las preguntas: se limitó a leer decretos e informes técnicos para dilatar el proceso y esquivar el intercambio real. “Fue una interpelación vaciada de contenido”, remarcaron.
El desenlace, afirman, tampoco fue casual. Legisladores oficialistas abandonaron el recinto y dejaron sin quórum la sesión. En ese contexto, el presidente del bloque oficialista, Iván Gyoker, ordeno el levantamiento de la sesión ala presidenta de la cámara .
Uno de los puntos más graves señalados por la oposición fue el comportamiento de Gyoker durante la jornada. Denuncian una actitud de “violencia y patoterismo” orientada a provocar a los diputados del PJ, en un intento de generar una reacción física —una “trompada”— que luego pudiera ser utilizada para victimizarse políticamente. Según relatan, el episodio —que incluyó el arrojo de carteles en medio del recinto— dejó expuesta una estrategia de confrontación que no logró su objetivo, pero elevó la tensión al máximo dentro de la Cámara.

En paralelo, el gobierno difundió una gacetilla oficial responsabilizando a la oposición por la caída de la sesión, instalando que los legisladores del PJ “no quisieron trabajar” y que dejaron solo a Santiago Pérez Pons.
Ese mensaje fue replicado rápidamente por medios alineados al oficialismo, lo que desde la oposición interpretan como parte de un esquema de comunicación sostenido por pauta oficial. En ese marco, señalan el rol de Resico en la coordinación del relato.
El conflicto también escaló en redes sociales, donde el ministro Diego Gutiérrez lanzó insultos contra Pérez Pons, profundizando el enfrentamiento político.
Mientras tanto, remarcan desde el peronismo, lo central quedó sin resolver: el ministro se retiró sin responder preguntas clave. “Se fueron sin dar explicaciones, y eso afecta directamente a los trabajadores del propio ministerio, que siguen sin respuestas”.
La sesión terminó sin interpelación efectiva y con un escenario político más tenso. Para la oposición, lo ocurrido no solo evidencia una maniobra para evitar el control legislativo, sino también un intento de instalar un relato que oculte la falta de respuestas en temas sensibles de gestión.
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