El organismo difundió la actualización de las Perspectivas Económicas para el mundo. Advirtió por el impacto del conflicto en Medio Oriente en los precios de la energía y de los alimentos. Instó a los países a que “preserven la estabilidad”.
El FMI recortó medio punto porcentual su pronóstico de crecimiento para la economía argentina para este año por efectos de la guerra en Medio Oriente. Ahora espera que el PBI se expanda 3,5%. A la vez, ajustó al alza su proyección para la inflación, que estimó en 30,4% anual promedio.
Para el año próximo, en tanto, mantuvo en 4% su expectativa de crecimiento de la economía, mientras proyectó que el IPC anual se reducirá a 15,7%.
“Tenemos un recorte de 0,5 puntos en el crecimiento para la Argentina este año. Se debe fundamentalmente a que la actividad estuvo más débil en la segunda mitad del año pasado. Argentina es exportador de energía, pero el impacto positivo de la mejora en los términos de intercambio está compensada por los precios más altos de los commodities y la inflación más alta, que erosiona los ingresos reales, como sucede en otros países”, detalló Petya Koeva Brooks, subdirectora del departamento de Investigación del FMI, en conferencia de prensa.
Los datos forman parte de la actualización de las Perspectivas Económicas globales (WEO, por sus siglas en inglés), que el FMI difundió este martes en el marco de sus reuniones conjuntas con el Banco Mundial.
El trabajo puso el foco en el impacto en la economía global y en cada uno de los países de la guerra en Medio Oriente, que lleva un mes y medio. Alertó por los efectos contra el crecimiento global, ya lento por el conflicto comercial iniciado por Donald Trump en 2025, y la escalada de precios que dejará.
Para la Argentina, a pesar de que el FMI había indicado que sobrellevaba bastante bien las consecuencias de la guerra y destacado que era exportador neto de energía, el organismo consideró que tendrá este año un crecimiento económico de 3,5%, menor al proyectado en sus informes previos (4% en enero, 4,5% en octubre) para recuperar la senda en 2027.
Pero las alertas se focalizaron en el efecto sobre los precios del conflicto en Medio Oriente. El FMI espera que la inflación anual en la Argentina sea de 30,4% promedio este año, 14 puntos porcentuales más alta del 16,4% promedio que el propio organismo estimó hace seis meses -última disponible-. “Vimos la inflación caer entre 2024 y 2025 esperamos que el proceso de desinflación siga, pero un poco más gradual que en nuestros pronósticos previos”, indicó Petya Koeva Brooks.
Las previsiones del FMI en medio de la guerra en Medio Oriente
“La guerra interrumpió una trayectoria de crecimiento constante. Antes del conflicto, estábamos preparados para mejorar nuestras previsiones de crecimiento global, reflejando el dinamismo sostenido de la economía mundial, impulsado por un auge de la inversión tecnológica, cierta moderación en las tensiones comerciales, el apoyo fiscal en algunos países y unas condiciones financieras favorables. La duración y la magnitud del conflicto, así como el tiempo que tardará la producción y el transporte de energía en normalizarse tras el fin de las hostilidades, determinarán la magnitud final del impacto en la economía global”, resumió el economista jefe del FMI, Pierre-Olivier Gourinchas.
Según detalló, el impacto económico de la guerra en Medio Oriente depende del efecto sobre el aumento de los precios de las materias primas, que eleva el costo de todos los bienes y servicios que necesitan energía, presiona a la inflación general y reduce el poder adquisitivo.
Y alertó que esta situación podría derivar en mayores ajustes sobre la política monetaria y podría generar un escenario “de aversión al riesgo” en el mercado financiero, producto de la incertidumbre que genera sobre los inversores, que buscarán activos más seguros.
Como proyección de base, el Fondo estimó un crecimiento global de 3,1% en 2026 y de 3,2% en 2027. Esta cifra implica una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto del cálculo de enero, mientras las previsiones para 2027 se mantienen sin cambios.

Además, espera que la inflación global aumente hasta 4,4 % en 2026 y luego desacelere hasta 3,7% en 2027, lo que supone que se revisaron al alza en ambos períodos.
Si el panorama se agrava con aumentos más pronunciados en el precio de la energía, señaló el trabajo, el crecimiento mundial podría ser de 2,5% en 2026 y la inflación alcanzaría 5,4%. Y si la situación fuera aún más grave, con mayores daños a la infraestructura energética en Medio Oriente, la economía mundial solo avanzaría 2% en 2026 y la inflación superaría 6% en 2027.
En su diagnóstico, el FMI remarcó que habrá una gran dispersión entre países y los mayores efectos se sentirán en la región del conflicto y las economías emergentes importadoras de materias primas.

“Las tensiones geopolíticas podrían agravarse aún más, convirtiendo la situación en la mayor crisis energética de la historia reciente, o podrían estallar tensiones políticas internas. Los factores de estrés político pueden entrelazarse con cambios en el comercio y otras políticas internacionales. Independientemente de los acontecimientos geopolíticos, podrían surgir disputas comerciales”, detalló el informe.
El Fondo también alertó que el gasto en defensa impulsado por el incremento de las tensiones geopolíticas podría impulsar la actividad económica a corto plazo, pero también generar presiones inflacionarias y debilitar la sostenibilidad fiscal de los países.
Por eso, el organismo exhortó a los países “preservar la estabilidad de precios y financiera, salvaguardar la sostenibilidad fiscal e implementar reformas estructurales sin más demora”.
Enfatizó que “cuando surja un riesgo inminente de movimientos excesivos o desordenados del tipo de cambio, pueden justificarse medidas temporales de intervención cambiaria y gestión de flujos de capital, siempre que respalden políticas monetarias y fiscales adecuadas”, siguió.
