Cada vez más escuelas de distintas provincias adoptan la nueva modalidad de ingreso sin mochila como parte de un protocolo de seguridad frente a la aparición de pintadas con amenazas de tiroteos. La medida, que ya se implementa en distintos países, comenzó a replicarse en Argentina, donde se registraron más de 200 episodios vinculados a este tipo de intimidaciones.
El fenómeno tomó mayor dimensión tras el crimen ocurrido en una escuela de San Cristóbal, Santa Fe, donde un estudiante ingresó armado, asesinó a un compañero e hirió a otros. Tras el hecho, comenzaron a crecer las amenazas en distintos colegios.
En ese contexto, C5N mostró cómo se aplica la nueva modalidad: alumnos que ingresan a los establecimientos con bolsas transparentes en lugar de mochilas, permitiendo una inspección visual rápida del contenido.
La medida genera adhesión, aunque también refleja el clima de preocupación entre las familias. “Que sea lo mejor para los chicos. Como mamá tengo miedo, al igual que muchos papás. Así que acompaño la decisión del colegio. Ellos saben lo que es lo mejor para el bienestar de los chicos. Esperemos que no sea para rato”, expresó la madre de un alumno de un colegio de Ituzaingó.
En la misma línea, otro padre sostuvo: “Me parece lo más acorde por las cosas que están pasando. Uno piensa que esto es algo momentáneo, pero no sabemos lo que va a pasar. Los jóvenes están bastante confundidos con todo. Nosotros, que somos de otra generación, no haríamos estas cosas. Ahora hay como un juego que se fue de las manos y están pasando cosas graves. Es muy difícil dar con los autores. Esperemos que se termine”.
El temor también se hace sentir entre los propios estudiantes. “Nos tenemos que acostumbrar. Lamentablemente, es la que nos tocó. Me pone triste llegar a esto. Hay miedo entre los alumnos”, señaló otro padre.
La expansión de estas medidas refleja un cambio de época en la vida cotidiana de las escuelas, donde la seguridad comienza a ocupar un lugar central en la dinámica educativa.
