En diálogo con TN Show, la exparticipante contó cómo está luego de recibir su segundo alta definitiva del programa y reveló las cosas que cambió luego de su paso por el reality.
Después de años de lucha, recaídas y aprendizajes, Yael atraviesa hoy un presente que resume en una sola palabra: felicidad. La exparticipante de Cuestión de peso (eltrece) recibió su segundo alta en noviembre del año pasado, tras haber bajado más de 45 kilos desde su ingreso inicial en 2018, cuando pesaba 130. Hoy, con 76 kilos, asegura que no solo transformó su cuerpo, sino también su manera de vivir.
“Me siento plena, con vida. Cuando entramos al programa estamos hundidos en un pozo de depresión, ansiedad y todo lo que conlleva esta enfermedad. Hoy estoy amando mi cuerpo, me estoy amando. Es algo que no se puede explicar con palabras”, contó en diálogo con TN Show.
Su historia con el programa comenzó en octubre de 2018, en un momento crítico. “Yo ya me sentía muy mal conmigo, estaba en un estado muy depresivo. Un día hice el video para mandarlo al programa, sin saber bien a dónde me metía. Solo quería adelgazar y sentirme bien”, recordó. Tras varios castings, quedó seleccionada. Hoy asegura que esa oportunidad le cambió la vida.
Sin embargo, el camino no fue lineal. Después de recibir el alta en aquel entonces, no logró sostener el tratamiento. “Me fui pensando que me las sabía todas. Y no sabés nada. Volví a comer, a recaer. Esta enfermedad no avisa”, se sinceró.
El punto de quiebre llegó en 2025, cuando decidió regresar. Esta vez, con otra mentalidad. “Entré más madura, con otra cabeza. Entendí que esto no es una dieta, es un plan para toda la vida. Esa fue la gran diferencia”, explicó. Aunque al principio dudó por vergüenza, finalmente eligió darse una nueva oportunidad.
El proceso no estuvo exento de dificultades. “Los permitidos son lo más difícil, porque te enfrentan con lo que pasa afuera. Y la actividad física… la sigo odiando”, reveló entre risas. Aun así, hoy entrena tres veces por semana y sostiene hábitos que antes le resultaban imposibles.
Más allá del descenso de peso, lo que destaca es el aprendizaje: “Me llevé herramientas para toda la vida. El grupo humano del programa es increíble, para mí es como mi casa”.
Actualmente, Yael combina su trabajo de siempre -tiene su emprendimiento propio- con la presencia en las redes sociales, donde comparte su día a día y busca motivar a otros. “Para mí también es un trabajo. Todos los días subo contenido, muestro mis comidas, mi pesaje. Ayudo a otros, pero también me ayuda a mí a mantenerme”, explica.
En lo personal, disfruta de una etapa de libertad y redescubrimiento. “Salgo, me junto con amigos, voy a bailar. Estoy disfrutando a esta nueva Yael, la que tiene proyectos, ideas, ganas. Cuando estaba en depresión, eso no existía”.
Y sumó: “Del programa me fui superfeliz y hoy en día estoy transitando esta felicidad. Estoy amando mi cuerpo y disfrutando la vida”. Sobre el amor, también fue clara: “Estoy soltera y muy bien así. Cuando llegue, llegará”.
Al ser consultada sobre qué consejo le daría a alguien que atraviesa una situación similar a la que vivió, Yael es clara: “Que pida ayuda. Ese es el primer paso. Nos vamos a caer mil veces, pero también nos podemos levantar mil más. No es fácil, pero se puede”.
Para cerrar, repitió una frase que la acompaña desde que se levanta hasta que se acuesta: “Es un día a la vez. Sin prisa, pero sin pausa”.
