Fue en el Palacio San Miguel, en el marco de la temporada invierno de Argentina Fashion Week.
Argentina Fashion Week sigue celebrando su 66° edición, dedicada a las colecciones Fall Winter 2026 (Otoño-Invierno 26) en distintos lugares de Buenos Aires.
Con una propuesta diversa que pone el foco en el diseño de autor, la sustentabilidad y el talento de nuevos creadores, el Palacio San Miguel fue escenario del desfile que convocó a un grupo diseñadores de la Cámara Argentina de la Moda donde también se vio la colección de su presidente Francisco Ayala.
Una a una, estas fueron las propuestas.
Caro & Caro: “La Arquitectura del Romance”
La firma de alta costura Caro & Caro mostró una colección que explora el diálogo entre líneas arquitectónicas y siluetas románticas, cortes precisos que dialogan con caídas suaves y textiles que combinan firmeza con fluidez, tafetanes, encajes, tules bordados, voiles, micro tules y sedas.
“La Arquitectura del Romance” no es solo una colección, es una declaración: el amor también se diseña, se estructura, pero se completa con la historia de quien lo lleva, expresan Anabella y Giuliana Caro, directoras creativas de la firma.
Carolina Christener en modo rock
Carolina Jofré Christener presentó una cápsula especial que recupera la energía del rock como lenguaje de identidad, actitud y libertad. La propuesta nace de una etapa personal de la diseñadora y comunicadora, vinculada a sus años ligados a la música y a la escena artística.
Tapados de piel, polainas, arneses, cuero y siluetas marcadas construyen una estética urbana con carácter, donde lo sensual convive con lo rebelde. Las texturas intensas y las líneas fuertes definen una cápsula pensada para mujeres que se animan a ocupar su lugar.
Fabricio Encina: Roja Seducción
Esta colección juega con la dualidad entre la ingenuidad y la fuerza de una mujer delicada y con pasión, donde las prendas evocan la noche combinando inocencia y poder. Terciopelo y pieles transmiten delicadeza, los bordados en pedrería aportan texturas y luz, mientras que los colores se presentan como libertad y un homenaje a la femineidad.
Gerardo Escobar y Juan Zalazar: la flor amapola
Esta colección nace de la observación minuciosa de la amapola: su delicadeza, su fuerza natural y el movimiento sutil de sus pétalos. Desde esa inspiración, la propuesta toma identidad propia a través de transparencias, brillos y siluetas marcadas que abrazan el cuerpo femenino, exaltando la feminidad, la sensualidad y, sobre todo, la seguridad de cada mujer.
Las piezas exploran una variedad de géneros nobles como gasa, tul, crepé y bordados, incluyendo bordado a mano, aportando riqueza textil y detalles de alta costura que realzan cada diseño.
La paleta cromática recorre un camino conceptual: comienza en el verde —evocando el tallo y el origen de la flor—, atraviesa el negro como símbolo de profundidad y misterio, y culmina en un rojo intenso y profundo, representando el esplendor de la amapola en su máxima expresión.
Mariana Varela: sastrería y artesanía
La propuesta combina una contraposición de moldería sastrera y formas orgánicas, incorporando texturas construidas a partir de círculos que aportan volumen y profundidad. Cada pieza está trabajada con terminaciones a mano, revalorizando la moda lenta y el oficio artesanal.
Fue construida con materiales nobles como géneros sastreros, muselina aterciopelada que da fluidez y un mikado que genera estructura, en tonos off white, acompañados por pedrería en plata, natural y avíos metálicos.
Francisco Ayala: los jaguares como inspiración
La colección de Francisco Ayala reafirma una de las búsquedas más singulares de la moda argentina: transformar el patrimonio cultural en lenguaje contemporáneo. La inspiración surge de la iconografía de los jaguares de la cultura de La Aguada, donde este animal sagrado representaba poder, transformación y visión chamánica.
Ponchos cortos, unkus (túnicas andinas), vestidos en fibra de llama y chalecos reversibles delinean una silueta fluida. Las sedas naturales dialogan con textiles de telar artesanal, mientras los jaguares aparecen como manchas, siluetas y relieves en fieltro, a veces estilizados hasta sugerir criaturas fantásticas entre felinos y dragones surgidas de visiones chamánicas.
El trabajo artesanal vuelve a ocupar un lugar central en la propuesta. Participan maestros fieltristas junto a la artista textil Susana Larrambébere, además de tejedores en telar y crochet. Los textiles en fibra de llama diseñados por Ayala fueron realizados de manera exclusiva por Manos Andinas en Catamarca, dentro de un modelo de producción de triple impacto que articula saberes tradicionales, trazabilidad cultural y cuidado ambiental.
Los accesorios de María Byzance amplifican el universo simbólico de la colección con una lectura contemporánea del imaginario precolombino: aros y “topus” que evocan las manchas del felino y figuras estilizadas de jaguares y dragones en plata, alpaca, nácar y bronce, combinados con lapislázuli, asta y coral.
