Daniel Roseberry sus diseños más allá de los materiales nobles, utilizando látex, silicona e incluso pintura horneada en sus láminas.
Emma Corrin, Michelle Yeoh y Bad Bunny fueron algunos de los invitados al desfile de Schiaparelli que dio inicio a la temporada de alta costura Otoño-Invierno en el Petit Palais de París el lunes.
Law Roach y Vera Wang también estuvieron entre los invitados.
Titulada “El abismo”, la propuesta de Schiaparelli para la temporada otoño-invierno 2026-2027 estuvo repleta de corsés ultraceñidos en materiales sintéticos combinados con faldas bordadas transparentes o pantalones recubiertos de perlas.
“Hemos trabajado sin descanso para desarrollar nuevas técnicas de fabricación y nuevos materiales, inéditos en la alta costura. El corpiño hiperrealista de un vestido no se moldea, sino que se esculpe antes de ser fundido en silicona y pintado de azul cielo”, explicó el estadounidense Daniel Roseberry, director artístico de la marca desde 2019, en una nota de prensa.
Otro modelo incluía una chaqueta en silicona blanca con una parte de encaje en trampantojo, una técnica muy habitual en la firma, que ya utilizaba su fundadora, la italiana Elsa Schiaparelli.
La inspiración marina se ve en varios conjuntos, como uno en látex negro con tentáculos, o en un vestido en tul recubierto de puntos en silicona negros, como escamas, que recuerda a una medusa.
Emma Corrin, puro surrealismo y alta costura en plumaje
Emma Corrin volvió a demostrar por qué es de las figuras más vanguardistas de la moda actual con un estilismo impactante de Schiaparelli.
La pieza central fue un espectacular saco abierto, de impronta escultural, confeccionado íntegramente con un degradé de plumas que de iban de tonos lavanda y rosados en las mangas y hombros, pasando por un sutil beige, hasta llegar a un verde lima vibrante en la cintura.

El diseño, que dejaba el torso al descubierto, sumó dramatismo con dos imponentes cuernos negros texturados que sobresalían de la zona del pecho. Además, un cuello estructurado de plumas rígidas en tono rosa pálido enmarcó su rostro como si fuera una obra de arte viviente.
Para equilibrar la exuberancia de la prenda superior, Corrin optó por un pantalón de terciopelo negro de tiro alto.
Bad Bunny, la reinvención del sastre con impronta “Gaucho Chic”
Bad Bunny se robó todas las miradas a pura elegancia y sofisticación con un traje que reversiona los códigos clásicos con el ADN dorado de Schiaparelli.
El puertorriqueño lució un impecable traje oversize de dos piezas en un tono amarillo manteca muy sofisticado. El saco, de hombreras marcadas y solapas en punta, combinó a la perfección con un pantalón de sastre de tiro alto, pinzas pronunciadas y una botamanga ancha.

Fiel a la firma, el look destacó por sus accesorios surrealistas en dorado: una corbata de eslabones esculpidos que simulaba una trenza, pines anatómicos en la solapa del saco (incluyendo el icónico ojo de Schiaparelli) y una hebilla de cinturón labrada de lo más artística.
Los complementos: Cerró el estilismo con una camisa blanca clásica y rompió la paleta clara con un cinturón de cuero negro y botas de taco cubano a tono de inspiración western. El toque final lo dieron unos lentes de sol oscuros envolventes y aros dorados.
