Paula Lastiris, de 47 años, recibió un disparo en el pecho mientras estaba trabajando en su negocio. El propietario del local fue detenido como principal responsable.
La ciudad de La Plata continúa conmocionada por el asesinato de una comerciante de Barrio Norte. Paula Lastiris trabajaba en un cotillón ubicado en calle 37, entre 9 y 10, y murió tras recibir un disparo en el pecho ayer al mediodía.
El principal sospechoso es el dueño del local que ella alquilaba, identificado como Leopoldo Olegario Araoz, de 49 años.
Paula Lastiris tenía 47 años y hacía cuatro que había abierto el cotillón “Repostillón” en esa zona, donde también ofrecía a sus clientes artículos de repostería. Sus proyectos a futuro incluían expandir el negocio y formalizar su contrato de alquiler.
Estaba casada con el estilista Walter Romero y tenían una beba de pocos meses, según contó una vecina a la prensa local. Tenía una relación muy cercana con los vecinos y era muy querida en el barrio.
“Paula siempre estaba de buen ánimo, siempre sonriente, al igual que Walter. Estaban predispuestos a todo”, contó Hector, un comerciante de la cuadra, en diálogo con TN.

El hombre dijo que en un principio creyó que se había tratado de un robo, ya que no estaba enterado de los problemas que Paula tenía con el propietario del local: “Nunca nos habló mal del dueño”, aseguró.
Hector también contó que fue él quien llamó al esposo de la víctima, que se había ido a hacer un flete hacía 10 minutos, y le contó lo que había pasado. “Uno se llega a encariñar con las personas con las que convivimos todos los días acá, entonces eso es lo que te pone mal”, lamentó.
Otro vecino que trabaja como taxista contó que el local estuvo cerca de 20 años cerrado antes de que Paula montara el cotillón. “Mi hijo vive acá a la vuelta con su hijo y cada tanto venía a comprarle un globo”, recordó.

También contó que el sospechoso quiso tomar un taxi en el Hospital Español, ubicado a pocas cuadras del lugar donde ocurrió el hecho, con destino a la localidad de Gonnet, pero no lo llevaron porque una persona les advirtió “que había matado a alguien” y “que iba armado”. A las pocas cuadras fue detenido por la policía.
Otra vecina lamentó el hecho y recordó a la víctima: “La verdad que la chica era macanudísima. Yo vine un montón de veces a comprar porque soy una vecina de acá a la vuelta”, relató al portal platense El Día.
Respecto al dueño del local, detalló: “Ya era la segunda vez que le venía a cobrar el alquiler, pero no se justifica. Después que le tiro salió corriendo con el arma. Cuando la llevaron al Hospital San Martín, ahí nomás falleció… y deja a una beba de meses”.
