El ex jefe de Gabinete, Guillermo Francos, se refirió al escándalo que involucra a Manuel Adorni y dejó una definición contundente sobre cómo actuaría en una situación similar. En diálogo con Radio Rivadavia, el exfuncionario evitó cuestionar directamente a su sucesor, pero dejó en claro que no pondría en riesgo la estabilidad del Ejecutivo. “No me gusta hablar de esto porque soy su predecesor”, aclaró en el inicio.
En ese sentido, Francos marcó una diferencia con el actual funcionario investigado por presunto enriquecimiento ilícito, en una causa que incluye propiedades y viajes al exterior. “Yo no hubiera estado nunca en esa situación”, afirmó, y remarcó su postura personal frente a ese tipo de escenarios.
El ex jefe de Gabinete también reconoció el impacto político del caso y cómo repercute en la gestión. “Sí, claro que lo afecta”, señaló, al tiempo que explicó que “es una situación que ha estado en boca del periodismo durante mucho tiempo” y que también tiene fuerte presencia en redes sociales.
Francos fue contundente sobre qué haría en el lugar de Adorni
Ante la insistencia de los periodistas, Francos dejó una de las frases más fuertes de la entrevista. “Si le estoy ocasionando un problema al Gobierno, me iría, por supuesto”, aseguró, marcando con claridad qué decisión tomaría en una crisis similar.
En esa misma línea, insistió en diferenciar su postura personal del escenario actual y reforzó su idea: “No le ocasionaría este problema al Gobierno”, subrayó, dejando implícita su crítica.
El impacto político y la estrategia del Gobierno
Francos también buscó interpretar la decisión del presidente Javier Milei de sostener a su jefe de Gabinete mientras avanza la investigación judicial. “Yo interpreto que el presidente entiende que esto es una campaña contra el jefe de Gabinete para afectar al Gobierno”, explicó.
Además, consideró que esa estrategia de esperar definiciones judiciales “tiene lógica”, aunque advirtió sobre sus consecuencias. “Tiene el costo del tiempo que va pasando”, señaló, en referencia al desgaste político que genera la falta de resolución.
De esta manera, el exfuncionario evitó una confrontación directa, pero dejó una señal clara dentro del oficialismo, al fijar una postura sobre cómo debería actuar un funcionario en medio de un escándalo que continúa escalando en la agenda pública.
