Los participantes del estudio percibieron las extremidades intangibles como si fuesen partes reales de su cuerpo. El experimento podría ayudar a pacientes con amputaciones.
Investigadores de la Universidad de Pekín y de la Beijing Normal University, ambas en China, realizaron un singular estudio que analizó los cambios que experimenta el cerebro luego de participar en entornos de realidad virtual.
Para esta prueba, los científicos dotaron a 25 participantes de alas con grandes plumas y, además, virtuales. La conclusión central es invariablemente intrigante: después de algunas horas de vuelo simulado y tareas como atravesar aros flotantes en cielos imposibles de tocar, las personas comenzaron a percibir esas extremidades como partes reales del cuerpo, con señales neurológicas coincidentes con esa sensación.
Alas virtuales, cambios cerebrales reales: “Trascender las limitaciones evolutivas”
La corteza occipital de nuestro cerebro es la encargada de procesador visualmente las partes del cuerpo. Según observa la publicación Science Alert, los expertos consideraron que luego de cientos de miles de años de evolución, reconoce con precisión las manos y los pies.
El propósito del experimento fue examinar cómo reacciona la corteza occipital al percibir partes del cuerpo irreales, aunque visibles, gracias a tecnologías de realidad virtual. El estudio tuvo un giro poético: las extremidades elegidas fueron alas que permitieron volar, en esos entornos.

“Los avances tecnológicos permiten cada vez más a los humanos trascender las limitaciones evolutivas, como moverse a velocidades sin precedentes o incluso volar”, escribieron los especialistas involucrados en esta experiencia. “La realidad virtual amplía estos límites al permitir a los usuarios experimentar la encarnación de efectores corporales artificiales no humanos, que nunca están presentes biológicamente, como las alas”, añadieron.
Siguiendo a la fuente, el hecho de que el cerebro modificara sus patrones de procesamiento es una muestra evidente de su plasticidad, capaz de adaptarse a cambios sustanciales. “Esta capacidad podría utilizarse para aprender a controlar nuevas extremidades y adaptarse a más formas de movimiento”, señala.
La realidad virtual reconfiguró el cerebro de los voluntarios alados
Después de las sesiones de vuelo simuladas, los científicos analizaron imágenes de resonancia magnética del cerebro de los participantes, comparándolas con las obtenidas antes de la prueba. Descubrieron que la región de la corteza occipital tuvo cambios medibles y que se comunicó con mayor intensidad con otras áreas del cerebro (frontoparietales) relacionadas con la planificiación y la coordinación de movimiento.

Los especialistas remarcaron que los resultados no implican que las alas formen parte de la representación del cuerpo. “Simplemente notamos que sus perfiles de respuesta neuronal se volvieron significativamente más similares a los de las partes del cuerpo”, aclararon.
La investigación con tecnologías de RV difiere de estudios previos en los que el cerebro mantuvo una clara distinción entre manos y pies, por ejemplo, en relación al empleo de herramientas o prótesis, que se perciben como elementos externos.
En ese sentido, se considera que las experiencias inmersivas van más allá, alterando la actividad cerebral donde se remodela la percepción de la realidad.
“En el futuro, podríamos pasar mucho tiempo en realidad virtual”, comentó el psicólogo Kunlin Wei, de la Universidad de Pekín. “Nos interesa mucho lo que esto podría significar para el cerebro humano”, cerró.
El experimento, cuyos detalles fueron publicados en la revista Cell Reports, no se agota en la mera curiosidad. Los investigadores consideraron que sus hallazgos podrían contribuir al desarrollo de terapias físicas, por ejemplo en personas que sufrieron amputaciones.
