La enfermedad neurodegenerativa y progresiva causa parálisis muscular.
La esclerosis lateral amiotrófica, conocida como ELA, es una enfermedad del sistema nervioso que afecta las neuronas del cerebro y la médula espinal, a la vez que hace perder el control muscular.
Se trata de una dolencia que empeora con el tiempo y de la que no se conoce una causa exacta.
Esta enfermedad es la que sufría Fernando Gayoso, el histórico entrenador de arqueros que falleció este martes, mientras que también es la que padece el exsenador y exministro de Educación Esteban Bullrich.
Según un informe de Mayo Clinic, la ELA a menudo comienza con espasmos y debilidad muscular en un brazo o pierna, dificultad para tragar o para hablar, mientras que, en un determinado momento, afecta el control de los músculos para moverse, hablar, comer y respirar. No hay cura para esta enfermedad mortal.

Los síntomas de la ELA
Los síntomas de la ELA varían de una persona a otra, dependen de las células nerviosas afectadas y pueden incluir:
- Dificultad para caminar o hacer las actividades diarias habituales.
- Tropezones y caídas.
- Debilidad en las piernas, los pies o los tobillos.
- Debilidad o torpeza en las manos.
- Dificultad para hablar o problemas para tragar.
- Debilidad asociada a calambres musculares y espasmos en brazos, hombros y lengua.
- Llanto, risa o bostezos intempestivos.
- Cambios en el pensamiento o comportamiento.
La ELA suele comenzar en las manos, los pies, los brazos o las piernas. Luego se extiende a otras partes del cuerpo. Los músculos se debilitan a medida que mueren más células nerviosas y, con el tiempo, esto afecta la masticación, la deglución, el habla y la respiración, pero, generalmente, la ELA no suele afectar el control de la vejiga y tampoco suele afectar los sentidos, que incluyen la capacidad del gusto, olfato, tacto y oído.
Las causas de la ELA
La ELA afecta las células nerviosas que controlan los movimientos voluntarios de los músculos, como para caminar y hablar. Estas células nerviosas se llaman neuronas motoras, de las cuales hay dos grupos:
- el primero se extiende desde el cerebro hasta la médula espinal y los músculos de todo el cuerpo y se denominan neuronas motoras superiores.
- el segundo se extiende desde la médula espinal hasta los músculos de todo el cuerpo y se denominan neuronas motoras inferiores.
La ELA hace que los dos grupos de neuronas motoras se deterioren progresivamente y luego mueran. Cuando las neuronas motoras se dañan, dejan de enviar mensajes a los músculos, por lo que estos no pueden funcionar.
En tanto, en alrededor del 10% de las personas con ELA, se puede identificar una causa genética, mientras que en el resto de los casos, se desconoce la causa y los investigadores continúan estudiando las posibles causas de la ELA. La mayoría de las teorías se centran en una interacción compleja entre genes y factores ambientales.
Factores de riesgo
Estos son algunos de los factores de riesgo establecidos para la ELA:
- Genéticos. En alrededor del 10% de las personas con ELA, el gen de riesgo fue trasmitido por un familiar y esto se conoce como ELA hereditaria. La mayoría de los hijos de personas con ELA heredada tiene un 50% de probabilidades de heredar el gen.
- Edad. El riesgo aumenta después de los 75 años. La ELA es más común entre los 60 y los 85 años.
- Sexo. Antes de los 65 años, la ELA es un poco más común en hombres que en mujeres. Esta diferencia de género desaparece después de los 70 años.
Además, se asociaron factores ambientales, como los siguientes, a un riesgo mayor de padecer ELA:
- Fumar. Las pruebas demuestran que fumar es un factor de riesgo ambiental de ELA. Las mujeres que fuman parecen tener un riesgo incluso mayor, especialmente después de la menopausia.
- Exposición a toxinas ambientales. Algunas pruebas sugieren que la exposición al plomo u otras sustancias en el lugar de trabajo o el hogar podría estar relacionada con la ELA. Se hicieron muchos estudios, pero no se asoció de forma consistente ningún elemento causante ni sustancia química con la ELA.
