En apenas 30 meses, el empleo privado formal en el Chaco se desplomó con una brutalidad que pocas jurisdicciones registran. Según datos oficiales del Ministerio de Trabajo, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 la provincia perdió 8.050 puestos laborales, lo que representa una contracción del 10,4%. Se trata del séptimo retroceso más pronunciado del país, solo superado por Santa Cruz, Tierra del Fuego, Catamarca, Formosa, Misiones y La Rioja.
A nivel nacional, el cuadro es igualmente desolador: 235.419 empleos formales destruidos en el mismo período, equivalente a una merma del 3,7%. De las 24 jurisdicciones, apenas dos —Neuquén y Río Negro— lograron esquivar la sangría. El resto sigue hundido en números rojos, con el Chaco como uno de los epicentros del desastre.
Las políticas impulsadas por el Presidente Javier Milei y el gobernador Leandro Zdero no logran frenar el colapso.
La destrucción en lo que va del gobierno libertario supera en casi la mitad del tiempo a la de Mauricio Macri (2015-2019), cuando 229.935 se habían quedado en la calle; al tiempo que la pauta del desastre la termina de completar la comparación con la gestión de Alberto Fernández (2019-2023), tramo en el que se habían creado casi 350 mil empleos.
Mientras el discurso oficial se llena de promesas, en los barrios metropolitanos y los pueblos chaqueños más de 8 mil familias ya no tienen con qué llenar la mesa.
La angustia crece, los despidos se acumulan y el futuro laboral de una generación entera se diluye entre estadísticas frías que, detrás de cada número, esconden vidas rotas y proyectos cancelados.
