Después de haberse viralizado videos falsos en redes sociales, la sonda surcoreana Danuri fotografió la zona antes y después del choque y reveló los cambios que dejó en la superficie lunar.
Después de volar por el espacio en una trayectoria inestable por más de un año, una etapa superior de un cohete Falcon 9 de SpaceX se estrelló contra la Luna el 5 de agosto.
El impacto, que fue confirmado por la NASA, no implicó ni implicará ningún peligro para la Tierra ni para las misiones que operan alrededor o sobre la superficie lunar.
Sin embargo, el incidente despertó un gran interés en la comunidad científica y, especialmente, en redes sociales, donde apenas minutos después de la colisión comenzaron a circular videos e imágenes falsas generadas con inteligencia artificial que se viralizaron como si fueran reales.

La realidad es que dos días después del impacto, recién esta mañana, se dieron a conocer imágenes tomadas por la sonda surcoreana Danuri, que captó el antes y el después del lugar donde cayó la etapa superior del Falcon 9.
El registro permitió identificar modificaciones en el terreno y abrió una oportunidad poco habitual para estudiar de cerca qué ocurre cuando un objeto de varias toneladas golpea la Luna a gran velocidad (la pieza que cayó medía unos 12 metros de largo y tenía una masa cercana a los 5000 kilogramos).
Las fotografías difundidas por el Instituto de Investigación Aeroespacial de Corea del Sur (KARI) muestran la misma región antes y después de la colisión. En la imagen se distingue una zona más oscura y señales de material desplazado, una marca que no aparecía en la captura realizada poco antes del impacto.
Cómo se fotografió el antes y después del impacto
La presencia de la sonda Danuri en el lugar indicado y en el momento justo no fue producto de la casualidad. KARI había recibido con anticipación información que indicaba que la etapa superior del Falcon 9 podía terminar contra la Luna y, después de comprobar que el objeto no suponía un riesgo para la nave, sus responsables analizaron la trayectoria prevista para el choque.
Los cálculos mostraron que Danuri pasaría sobre esa región durante las horas cercanas al impacto. A partir de esa coincidencia, el equipo preparó una campaña específica para fotografiar el terreno antes y después de la colisión.
La sonda comenzó sus observaciones aproximadamente media hora antes del choque y completó ocho sesiones fotográficas. Las tomas se realizaron durante períodos de entre dos y tres minutos, aproximadamente cada dos horas, lo que permitió obtener registros de la misma región en distintos momentos.
Una de las imágenes fundamentales fue captada poco antes de la caída de la etapa del Falcon 9 y otra se obtuvo durante un paso posterior. Al compararlas, los investigadores identificaron a simple vista una nueva zona oscura sobre la superficie.
Ese cambio está relacionado con el impacto y con la dispersión del regolito, nombre con el que se conoce a la capa de polvo, piedras y fragmentos que cubre el suelo lunar. La energía liberada por la colisión removió parte de ese material y modificó el aspecto del terreno alrededor de la zona afectada.
Por qué las imágenes del choque son importantes para la ciencia
El interés científico del episodio está relacionado con una característica particular de este impacto: los investigadores conocen el objeto que lo provocó y cuentan con información sobre sus dimensiones, masa, trayectoria y velocidad.
Esa cantidad de datos ofrece una referencia para comparar las características del objeto con las marcas que dejó sobre la Luna. De esa manera, los especialistas podrán analizar con mayor precisión cómo se comporta el terreno lunar cuando recibe un impacto de varias toneladas a gran velocidad.
KARI informó que los datos recolectados por Danuri estarán disponibles para investigadores de otros países. Las observaciones también podrán combinarse con registros del Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, una sonda que estudia la Luna desde 2009 y que puede obtener imágenes de alta resolución de su superficie.
El estudio detallado de la zona permitirá determinar las características del nuevo cráter y observar cómo se distribuyó el material expulsado durante el choque. Esa información puede utilizarse para mejorar los modelos con los que los científicos reconstruyen otros impactos ocurridos a lo largo de la historia lunar.
La Luna recibe constantemente pequeños objetos procedentes del espacio, mientras que asteroides, meteoritos y cometas de mayor tamaño moldearon su superficie durante miles de millones de años. En este caso, los investigadores cuentan con una ventaja poco habitual: saben exactamente qué tipo de objeto produjo la marca que ahora intentarán estudiar.
Cómo terminó un cohete de SpaceX contra la Luna
La etapa superior pertenecía al Falcon 9 que despegó desde Florida el 15 de enero de 2025 con dos módulos lunares: Blue Ghost 1, desarrollado por Firefly Aerospace, y Resilience, construido por la compañía japonesa ispace.
Blue Ghost transportaba instrumentos de la NASA como parte de Commercial Lunar Payload Services (CLPS), el programa con el que la agencia estadounidense contrata empresas privadas para llevar experimentos y tecnología a la superficie lunar. Resilience compartió el lanzamiento como una misión comercial independiente de ispace.
Después de colocar las naves en la trayectoria prevista, la etapa superior del Falcon 9 completó su función y quedó en el espacio sin combustible suficiente para realizar una maniobra de eliminación controlada.
Durante los meses siguientes, su órbita fue cambiando a partir de la combinación de fuerzas gravitacionales de la Tierra, la Luna y el Sol, junto con los efectos de la actividad solar. Esa evolución terminó colocando al objeto en una trayectoria de colisión con nuestro satélite natural.
El impacto del 5 de agosto no formaba parte del plan original de la misión. Su trayectoria pudo reconstruirse y seguirse con observaciones astronómicas, lo que permitió anticipar con bastante precisión cuándo y en qué región lunar ocurriría el choque.
Toda esa información hizo que distintos observatorios intentaran registrar el incidente desde la Tierra, pero ninguno consiguió una imagen directa clara del instante exacto de la colisión. Esa situación, lamentablemente, favoreció la circulación de imágenes y videos falsos en internet durante las horas siguientes.
