Desde peluches inteligentes hasta humanoides capaces de cocinar e interactuar, la inteligencia artificial ya dio el salto al mundo físico. Cuáles son los modelos más avanzados, cuánto valen y en qué fechas estarán disponibles.
La compañía adecuada puede cambiar la calidad de vida, pero en una sociedad donde cada vez resulta más difícil conectar con otras personas, encontrarla se convirtió en un desafío. Mientras la soledad y el aislamiento social crecen, la tecnología comienza a ocupar un lugar inesperado: no solo como herramienta para resolver tareas, sino también como una forma de compañía.
El futuro que parecía lejano ya está entre nosotros. Existen asistentes inteligentes diseñados para acompañar a las personas, dispositivos capaces de colaborar con las tareas domésticas e incluso desarrollos pensados para mantener vínculos íntimos. Algunos se venden como productos y otros funcionan mediante sistemas de suscripción.
Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la soledad y el aislamiento social afectan a una de cada seis personas en el mundo. El organismo estima que esta problemática está relacionada con unas 871.000 muertes anuales y advierte sobre sus consecuencias para la salud mental y física.
En este contexto, los avances en inteligencia artificial y robótica empiezan a ofrecer una nueva generación de asistentes que buscan ir más allá de la ayuda práctica. Algunos pueden conversar, recordar rutinas y acompañar a personas que viven solas; otros realizan tareas del hogar o buscan generar interacciones cada vez más parecidas a las humanas.
Compañía para combatir la soledad
Hyodol es un peluche inteligente con forma de muñeco de tela desarrollado por la startup surcoreana del mismo nombre. Fue diseñado especialmente para acompañar y asistir a personas mayores que viven solas.
El dispositivo utiliza un chatbot basado en ChatGPT para iniciar conversaciones mediante una voz alegre disponible en distintos idiomas. A partir de la interacción con cada usuario, la inteligencia artificial puede aprender sus preferencias, recordar rutinas y funcionar como una agenda.

El peluche puede recordar cuándo es momento de tomar la medicación o de comer. Sus sensores monitorean a los usuarios en tiempo real y alertan a familiares o trabajadores sociales en caso de una emergencia. Incluso, un programa de inteligencia artificial de Microsoft analiza los registros de voz para evaluar el estado de ánimo de cada adulto mayor.
En Corea del Sur ya se distribuyeron como prueba 412 unidades desde 2019. Actualmente, más de 12.000 peluches inteligentes acompañan a adultos mayores que viven solos, según la empresa. Este año comenzará su comercialización y el mercado de asistentes para el cuidado de personas mayores proyecta un fuerte crecimiento hacia 2030.
Cada unidad cuesta unos 1.150 dólares y, de acuerdo con la empresa, comenzará a comercializarse en la Argentina en 2027.
Un humanoide para las tareas del hogar
Neo es un robot humanoide desarrollado para colaborar con distintas tareas domésticas: puede limpiar, cocinar y realizar otras actividades dentro del hogar.
Mide aproximadamente 1,68 metros, pesa 30 kilos y puede manipular cargas de hasta 25 kilos. Una de sus principales características es su sistema de aprendizaje continuo: cuando no sabe realizar una tarea, una persona puede enseñársela y el robot aprende mediante la observación.

El humanoide también incorpora visión artificial, micrófonos, cámaras y conexión Wi-Fi/5G, que permiten supervisar de manera remota algunas de sus actividades.
El dispositivo tiene un precio de 20.000 dólares o puede contratarse mediante una suscripción mensual de 499 dólares.
Su lanzamiento inicial está previsto para Estados Unidos hacia fines de 2026, mientras que la expansión internacional comenzaría en 2027. La empresa ya acepta reservas mediante el pago de un depósito y también ofrece la alternativa de suscripción mensual.
Un humanoide para interactuar
Moya es otro de los desarrollos que buscan acercar la interacción entre humanos y robots. El humanoide puede caminar con movimientos similares a los de una persona, mantener contacto visual y reproducir expresiones faciales sutiles.
Una de sus características más llamativas es que cuenta con temperatura corporal: su “piel” puede mantenerse entre los 26 y los 32 grados Celsius, lo que busca darle una apariencia más realista.

Gracias a la integración de inteligencia artificial, Moya está diseñado para percibir, razonar y actuar sobre el mundo físico, en lugar de limitarse a operar en entornos digitales. El desarrollo fue realizado por la empresa de robótica DroidUp y presentado recientemente en Shanghái, China.
La intención es que pueda utilizarse en ámbitos educativos, comerciales y de interacción con personas. Su principal diferencial apunta justamente a esa capacidad de establecer vínculos y mantener conversaciones cada vez más naturales.
Se espera que llegue al mercado hacia fines de 2026, con un precio inicial estimado de 145.000 euros. Sin embargo, tanto el valor definitivo como la disponibilidad comercial todavía no fueron anunciados oficialmente.
Una nueva forma de compañía
Estos desarrollos muestran cómo la inteligencia artificial y la robótica empiezan a ocupar espacios que hasta hace poco parecían exclusivamente humanos. Ya no se trata solamente de máquinas capaces de ejecutar órdenes: algunas fueron diseñadas para conversar, recordar, cuidar, ayudar y generar una sensación de compañía.
La pregunta que abre esta nueva etapa no es únicamente qué tareas podrán hacer los robots, sino también qué lugar ocuparán en la vida cotidiana cuando la tecnología empiece a intervenir cada vez más en la forma en que las personas se relacionan.
