El drama de una argentina que viajó a EE.UU. para trabajar, la estafaron y fue detenida por el ICE: “Me denigraron”

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La joven de 29 años había decidido permanecer en el país después de que un empleador la despidiera y no le pagara. Tras ser arrestada, pasó 26 días en un centro de detención, donde denunció malos tratos, falta de comunicación y condiciones deficientes.

Valentina Sanz llegó a Estados Unidos con una visa de turista para trabajar a partir de una propuesta que le había hecho una persona de confianza con la que ya había trabajado. Pero tres meses después, su situación cambió por completo: fue despedida, no le pagaron por el trabajo realizado y quedó a la deriva junto a su pareja.

La joven de 29 años decidió permanecer en el país y luego de poco tiempo, terminó detenida por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) cuando volvía de la final del Mundial en Nueva York con un grupo de amigos.

“Yo me fui a Estados Unidos a trabajar con una propuesta no formal, pero con una persona de confianza con la que ya había trabajado”, contó Valentina en diálogo con TN. Según expresó, durante tres meses trabajó sin cobrar porque el acuerdo establecía que recibiría el dinero al finalizar la temporada.

“A los 3 meses de estar haciendo mi trabajo bien, esa persona me echó y no me pagó nada. (…) Literalmente terminamos con US$200 en el bolsillo entre los dos (con su novio). Nos fuimos con eso y nuestra ropa”, recordó la joven.

Ante esa situación, iniciaron una demanda laboral en California y decidieron permanecer en el país norteamericano. Con ayuda de amigos y familiares lograron recomponerse y continuar con su vida allí, aunque con la visa de turista vencida.

El viaje al Mundial y la detención

En julio, Valentina y un grupo de amigos que vivían en Maui, Hawaii, decidieron viajar para ver a la Selección argentina en el Mundial. La idea era asistir al partido contra Suiza y después seguir al equipo a medida que avanzara en el torneo.

Mientras se trasladaban de una ciudad a otra en auto, comenzaron a conocer historias de personas detenidas por ICE en distintos aeropuertos. Después de la final disputada en Nueva York, decidieron esperar unos días antes de regresar a Hawaii.

El jueves 23 emprendieron la vuelta desde Washington hacia Maui, con una escala en San Francisco. Valentina viajaba junto a su novio y otro amigo cuando, durante la parada, agentes de ICE le pidieron el pasaporte y la detuvieron.

“Me esposaron las manos, me pusieron en una silla de ruedas, me taparon con una manta y me sacaron del aeropuerto”, contó.

Valentina fue detenida por agentes de ICE luego de haber viajado para ver los partidos del Mundial. (Foto: gentileza Valentina Sanz)
Valentina fue detenida por agentes de ICE luego de haber viajado para ver los partidos del Mundial. (Foto: gentileza Valentina Sanz)

Después fue trasladada a una camioneta y llevada a un galpón, donde permaneció varias horas con dos guardias. Según contó, nadie le explicaba cuánto tiempo estaría allí ni qué iba a ocurrir. Luego la llevaron nuevamente al aeropuerto, donde detuvieron a otro hombre argentino, y finalmente fue trasladada a una comisaría.

Allí, según su relato, le quitaron sus pertenencias y la encerraron en una celda. Durante la madrugada comenzó el papeleo de su detención. Valentina aseguró que su oficial de ICE decidió hacer todo el trámite en inglés porque consideró que ella dominaba el idioma. “Mi lengua materna es el español y es un derecho mío poder entender todo lo que me están diciendo”, cuestionó la joven argentina.

26 días detenida

Después de pasar por distintas dependencias, Valentina fue trasladada al centro de detención donde permanecería durante casi un mes, ubicado en California City, en el desierto de Mojave.

Allí, compartió celda con una joven afgana de 21 años que llevaba 17 meses detenida. “Fue la primera persona después de un día y medio de tanto caos que me dio un abrazo y que me recibió con amor”, recordó conmovida.

Uno de sus primeros problemas fue que el PIN que le habían entregado para realizar llamadas telefónicas no funcionaba. Durante seis días no pudo comunicarse directamente con su familia ni con el consulado argentino. Según contó, sus compañeras le prestaron dinero y tiempo para que pudiera realizar algunas llamadas desde sus propias cuentas.

El California City Detention Facility, el centro de detención donde Valentina permaneció 26 días. (Foto: gentileza The California Report)
El California City Detention Facility, el centro de detención donde Valentina permaneció 26 días. (Foto: gentileza The California Report)

También describió las condiciones del lugar: aseguró que las comidas eran “horribles” y que en varias ocasiones llegaban en mal estado. Dijo que el agua de la canilla no era potable y que las detenidas derretían hielo para poder hidratarse.

Valentina denunció además situaciones de maltrato por parte de los guardias. Recordó especialmente el caso de una compañera que pidió papel higiénico y recibió una respuesta que todavía la impacta: “En tu celda tenés agua y también tenés manos, usalas”.

Por otra parte, reveló que había un espacio al aire libre para que las reclusas puedan estar, aunque a la joven le parecía peligroso, ya que muchas veces habían culebras y el calor provocaba desmayos en muchas de ellas.

“Me parece que todo es como un plan sumamente macabro y orquestado para destruirle la cabeza a la gente, para denigrarte y humillarte en todos los sentidos”, afirmó.

“Todo esto es un negocio”

Para Valentina, una de las cuestiones más difíciles de comprender fue que, desde el primer momento, manifestó que quería volver a su país y que incluso estaba dispuesta a pagar su propio pasaje.

“Yo puntualmente desde que me agarraron dije que me quería ir, que no quería poner abogados, que no estaba interesada en pelear nada, pero me denigraron”, contó.

A pesar de que Valentina expresó su voluntad de volver a la Argentina, los agentes de ICE se lo negaron y la mantuvieron detenida por casi un mes. (Foto: gentileza Valentina Sanz)
A pesar de que Valentina expresó su voluntad de volver a la Argentina, los agentes de ICE se lo negaron y la mantuvieron detenida por casi un mes. (Foto: gentileza Valentina Sanz)

La experiencia también modificó su percepción sobre el sistema de detención migratoria. “Todo esto es un negocio, parece medio conspiranoico, pero todo es un negocio. Para ellos somos plata”, sostuvo.

A su vez cuestionó el costo de distintos productos y servicios dentro del centro, desde el agua y la comida hasta la ropa y las llamadas telefónicas. “Cuando estás ahí adentro en un momento le empezás a ver mucho los hilos”, expresó.

Finalmente fue liberada y trasladada a Italia, ya que las autoridades la habían procesado como ciudadana italiana porque había ingresado a Estados Unidos con una visa de ese país.

Según contó, rechazó la posibilidad de permanecer un mes más detenida para ser enviada a Argentina y aceptó viajar a Europa. Días después volvió a la Argentina con una restricción de 10 años para solicitar la documentación requerida.

“No volvería a trabajar ni a vivir en ese país. No es un lugar que elegiría para vivir, de hecho ya estaba planeando irme”, manifestó la joven. Y concluyó: “No volvería, menos después de lo mal que me trataron solo por quedarme un poco más de tiempo y por lo profundo que calaron en mí esos recuerdos”.

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