Los delanteros esquivaron el mensaje impulsado por el sector empresarial y desataron una fuerte polémica.
El fútbol español quedó envuelto en una fuerte polémica política que nada tiene que ver con la pelota. En la previa del partido entre Elche y Real Madrid, un gesto de Vinicius Júnior y Kylian Mbappé provocó una ola de repudios y debates en todo el país.
Antes del pitazo inicial, los planteles salieron a la cancha con una remera blanca con la leyenda “Todos somos caballas”. La movida buscaba visibilizar la delicada situación que atraviesa la ciudad costera de Ceuta, golpeada por una masiva crisis migratoria.
A diferencia de sus compañeros, las dos figuras del Madrid decidieron replegarse la remera para ocultar el mensaje. La maniobra no pasó desapercibida y desató acusaciones cruzadas en los medios españoles, que leyeron la actitud como un rechazo directo a posicionarse sobre el conflicto en la frontera.
¿De dónde salió la campaña que generó el escándalo? La iniciativa no fue organizada por LaLiga, sino por la Asociación Valenciana de Empresarios. La entidad está presidida por Vicente Boluda —ex mandamás del Real Madrid en 2009— y buscaba mostrar solidaridad con la actividad comercial y social de la región.
El trasfondo del conflicto viene desde el 31 de julio, cuando más de 70.000 personas cruzaron desde Marruecos hacia Ceuta. Según confirmó el presidente español Pedro Sánchez, aún hay más de 5.000 migrantes viviendo en campamentos improvisados en la zona.
Aunque no emitieron un comunicado oficial, la postura de las figuras del Real Madrid responde al peso de sus perfiles personales y a la custodia de su imagen pública. Kylian Mbappé e Ibrahima Konaté —referentes de la selección francesa que han denunciado públicamente el avance de discursos de odio en su país—, junto a Vinicius Júnior, símbolo mundial en la pelea contra el racismo, se mostraron reticentes a posar con una consigna de fuerte carga política.
Al tratarse de una campaña impulsada por una patronal empresarial y no de un protocolo oficial de LaLiga, los futbolistas interpretaron que exhibir el mensaje significaba quedar alineados con una agenda ideológica sobre el control fronterizo en Ceuta. Ante la falta de consenso, prefirieron remangarse la remera antes que ser instrumentalizados en una discusión ajena a lo deportivo.
Esta situación de grave tensión política dividió de inmediato a los clubes. El Barcelona directamente se negó como institución a vestir la remera en sus partidos, mientras que el marroquí Ez Abde, del Betis, sufrió graves insultos y amenazas en redes sociales tras sumarse a la consigna.
El gesto de Vinicius y Mbappé terminó por dinamitar el intento de neutralidad. En un país divido por el debate sobre el control fronterizo y la inmigración, la postura de los cracks de la Casa Blanca transformó un simple acto protocolar en un verdadera polémica institucional.
