π˜π€ 𝐍𝐎 π†πŽππˆπ„π‘ππ€π: 𝐁𝐔𝐒𝐂𝐀𝐍 𝐄𝐗𝐂𝐔𝐒𝐀𝐒. π€π‡πŽπ‘π€ 𝐋𝐀 𝐂𝐔𝐋𝐏𝐀 𝐄𝐒 𝐃𝐄 𝐔𝐍𝐀 𝐑𝐀𝐓𝐀.

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Β‘Ay, ay, ay! AgΓ‘rrense fuerte, que la novela del agua en el Chaco tiene un nuevo capΓ­tulo, y crΓ©anme, Β‘es para morirse de la risa… o de la indignaciΓ³n! Resulta que, despuΓ©s de meses de vivir la odisea de Mad Max pero sin gasolina, es decir, Β‘sin agua potable en Gran Resistencia y varias localidades del interior!, por fin tenemos un culpable. ΒΏListos? ΒΏPreparados? Β‘LA CULPA ES DE UNA RATA!

SΓ­, leyeron bien. No es una broma de mal gusto, aunque bien podrΓ­a serlo. DespuΓ©s de sortear excusas mΓ‘s variopintas que un bingo de pueblo, desde “no hay insumos para potabilizar” (ΒΏacaso potabilizan con magia negra?) hasta “deudas millonarias en SAMEEP” (ΒΏserΓ‘ que compran champagne en lugar de cloro?), pasando por “obras frenadas y certificados sin pagar” (Β‘la construcciΓ³n que un dΓ­a fue y ahora es un monumento a la desidia!), y rematando con “trabajadores con salarios recortados y pagados cuando el espΓ­ritu santo los ilumina” (Β‘pobres, seguro que ahora les pagan con bidones de agua vacΓ­os!), la joya de la corona ha llegado.

Β‘Una rata! ΒΏSe imaginan el interrogatorio? “SeΓ±ora Rata, ΒΏes usted consciente del daΓ±o que ha causado? ΒΏSabe usted cuΓ‘ntos chaqueΓ±os no se han podido lavar el pelo por su culpa?”. Β‘RidΓ­culo! Es como echarle la culpa al perro por el agujero negro de tu bolsillo despuΓ©s de una noche de copas.

Nos han vendido la idea de que un “hecho puntual” puede desatar el caos, pero lo que no pueden explicar es un “hecho puntual” que dura meses y que se traduce en una gestiΓ³n que parece sacada de un manual de cΓ³mo *no* gobernar. Β‘Ni Houdini podrΓ­a salir de este enredo de excusas baratas!

En lugar de ponerse los pantalones y decir “la regamos”, o en este caso, “no regamos”, se dedican a buscar un chivo expiatorio cada semana. Hoy es la rata, maΓ±ana serΓ‘ un mosquito, pasado maΓ±ana la abuela que estornudΓ³ muy fuerte.

La verdad es que, mientras ellos buscan al prΓ³ximo culpable de cuatro patas o dos antenas, cientos de miles de chaqueΓ±os siguen viviendo la odisea del agua, no solo sin un servicio bΓ‘sico, sino sin salud, sin higiene, sin dignidad y, francamente, sin ganas de escuchar mΓ‘s cuentos de roedores.

AsΓ­ que, querido gobierno, si van a seguir echΓ‘ndole la culpa a los animales, Β‘al menos elijan uno mΓ‘s grande! Un elefante, por ejemplo. AsΓ­, al menos, la excusa tendrΓ­a un poco mΓ‘s de peso… aunque seguirΓ­a siendo igual de inverosΓ­mil. Β‘QuΓ© desastre!

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