El hombre se dejó llevar por rumores de infidelidad y condenó a sus hijos a un largo camino judicial. “Tenía motivos razonables para dudar de mi paternidad”, dijo en su declaración.
Después de 20 años de relación con su pareja, con quien había formado una familia, un hombre impugnó la paternidad de sus dos hijos de 15 y 17 años, diciendo que estaba en duda si era el padre de ambos y pidió una prueba de ADN que demostró que estaba equivocado.
La Justicia confirmó la condena en su contra y lo sentenció a pagar más de 56 millones de pesos por daños psicológicos y afectación a la dignidad.
“Tenía motivos razonables para dudar de la paternidad de nuestros hijos”, dijo el demandado en su declaración, pero no presentó ninguna prueba comprobable, según se determinó en el fallo de la Cámara Segunda de Apelaciones de La Plata, que confirmó su condena.
Rumores de infidelidad que llevaron a un hombre a dudar
La historia comenzó en 2019, cuando V. E. denunció a su pareja ante el Juzgado de Familia N° 2 de La Plata. Recién cuando sus hijos eran adolescentes, y después de haber pasado 20 años juntos con su mujer, comenzó a dudar de si verdaderamente eran fruto de su relación.
Fue así que pidió una prueba de ADN diciendo que no reconocía a sus hijos como suyos, y los llevó a recorrer un largo camino judicial bajo una impugnación, donde puso en cuestionamiento su paternidad.
En julio del 2022, tras dos años de idas y vueltas, el Juzgado rechazó la impugnación tras obtener los resultados de los estudios que confirmaron que los adolescentes eran sus hijos biológicos.
Esta decisión llevó a su madre a denunciar al hombre por daños y perjuicios, y reclamó una indemnización por el daño moral y psicológico que le había causado a sus hijos.
Según las pericias que presentó, el proceso judicial los alejó de sus amigos, los obligó a cambiar de vida, a romper círculos familiares y a desconfiar de las personas que más querían.
En el caso del mayor, “ha influido a nivel deportivo, ya que practicaba un deporte que no pudo practicar más, ya que el padre lo solventaba económicamente, lo que lo fue distanciando de su grupo de amigos. A nivel afectivo, fue el que mayor desilusión se llevó, ya que era el más pegado a su padre. Ahora le cuesta confiar en alguien que quiere”, remarcaron los peritos.
También aseguraron que esta situación “lo hizo madurar y crecer, ya que se ubicó en el lugar del padre ausente, para consolar y cuidar a su hermano menor y a su madre, quien dejó sus aspiraciones de estudiar y comenzó a buscar empleo para sostener a su familia”.
En cuanto al más chico, sostienen que “sufrió una manifestación más expresiva de los síntomas, sufriendo ataques de pánico, angustia y ansiedad que lo afectó en lo educativo. Ya no podía asistir a la escuela, teniendo un bajo rendimiento”.
Así, en noviembre del 2025, la Justicia falló a favor de la madre y condenó al acusado a pagar por todo el daño que había provocado.
Qué fundamentos dio la defensa
En feberero de 2026, la defensa del acusado interpuso una apelación y expresó que hubo agravios, que la sentencia fue arbitraria y no ajustada a derecho. También consideró que se lo condenó “sin sustento” y que se pretendió “sancionar el ejercicio del derecho de impugnación”.
A su vez, reveló que sus dudas surgieron por dichos de su hermano y comentarios del padrino de los chicos, así como también de vecinos, que le aseguraron que su pareja en ese momento le había sido infiel.
También contó que la mujer se había negado a hacer un ADN en un primer momento, lo que reforzó aún más su teoría y a continuar con su demanda judicial.
Los fundamentos de los jueces para rechazar la apelación
La Sala II de la Cámara de Apelación Civil y Comercial de La Plata rechazó el planteo del hombre porque no logró demostrar que su acción de impugnación de paternidad estuviera basada en una duda razonable y porque el modo en que ejerció ese derecho resultó “abusivo y dañino para la dignidad” de su ex pareja y sus hijos.
- Basó su demanda en rumores: el hombre inició el proceso basándose únicamente en “dichos de terceros” y versiones generales de vecinos sobre supuestas infidelidades, sin aportar ninguna prueba seria.
- Falta de testigos clave: no citó a declarar a la persona que supuestamente había originado el rumor sobre la paternidad.
- Tiempo transcurrido: el tribunal cuestionó que impugnara la paternidad después de 20 años de convivencia y cuando sus hijos ya tenían 17 y 15 años, lo que hacía que su actuar fuera “irreflexivo” y carente de prudencia.
- El demandado no produjo ninguna prueba idónea para justificar los hechos en los que fundó su duda.
- Utilizó calificaciones denigrantes y humillantes contra la madre que no pudo probar.
- La negativa de la madre a un ADN privado no justifica el inicio de una demanda judicial “traumática o estigmatizante”.
- Llegó a pedir la indisponibilidad de los fondos de alimentos de sus hijos durante el proceso, lo cual fue visto como una actitud irreflexiva.
Cuánto deberá pagarle a sus hijos
El cálculo de la indemnización se dividió en dos categorías principales. Por un lado, el costo del tratamiento psicológico y, por el otro, el daño moral, fundamentados en la afectación a la dignidad y el honor. El hombre deberá pagarle en total $56.706.400.
Indemnización por daño psicológico
Aunque la pericia determinó que no existía una incapacidad psíquica permanente, se admitió el rubro para cubrir las “secuelas conflictivas” derivadas del proceso judicial.
- Monto individual: $568.800 para cada uno de los tres actores (la madre y los dos hijos).
- Base del cálculo: Se estimó un tratamiento de 3 a 6 meses, con una sesión semanal a un valor de $22.350 cada una (equivalente a 6 UP según el nomenclador profesional).
- Total del rubro: $1.706.400.
Indemnización por daño moral
Este rubro se consideró in re ipsa (el daño surge del hecho mismo) por la grave afectación al honor, la identidad y la paz espiritual de las víctimas. Los montos se fijaron de la siguiente manera:
- Para la madre: $15.000.000. Se ponderó su edad (36 años), la puesta en duda de su fidelidad tras 20 años de pareja, el hecho de haberse hecho cargo sola de la crianza desde 2019 y la aplicación de la perspectiva de género ante la violencia simbólica y psicológica sufrida.
- Para cada hijo: $20.000.000 (40.000.000 en total). Se tuvo en cuenta el impacto traumático de la demanda de impugnación tras 17 y 15 años de vida familiar, el “desmoronamiento” de la figura paterna y la afectación de sus derechos a la identidad y personalidad.
