La jurado del festival deslumbró con sus looks de alta costura, pero su físico cada vez más delgado acaparó la conversación.
Como todos los años, la alfombra roja del Festival de Cine de Cannes es una de las más comentadas. En esta edición, Demi Moore es una de las protagonistas absolutas y, además de ser miembro del jurado, en cada red carpet destaca con sus looks. Sin embargo, la conversación gira cada vez más alrededor de lo delgada que se ve la actriz.
En la ceremonia de apertura, la estrella lució un vestido con lentejuelas plateadas de Jacquemus. El modelo, strapless y de falda sirena con un aplique estructurado en la cintura, evidenciaba la delgadez de todo su cuerpo, sobre todo en la zona de los brazos y la clavícula.

En un evento previo, había llevado otro look de día de la marca. En este caso, un vestido blanco strapless con lunares multicolor que también puso el foco en la piel del escote y los brazos.

Al día siguiente, antes de la proyección de una de las películas en competencia, La vie d’une femme” llevó un vestido Gucci violeta de escote off shoulder, detalles drapeados y falda con un tajo.

Luego, para la premiere de Fatherland, eligió un vestido rojo al cuerpo de la misma casa italiana, con una estructura voluminosa en el escote que se extiende hacia la espalda y por encima del cuello.

Enseguida, las redes sociales y los medios comenzaron a hacer eco de las fotografías y la conversación se centró en su extrema delgadez. Sobre todo en el área de los brazos, el cuello y el escote, donde se evidencian los huesos prominentes y los pliegues de la piel.

Esto reavivó el debate acerca del uso del Ozempic, un medicamento inyectable semanal diseñado originalmente para adultos con diabetes tipo 2 que regula el apetito y la insulina. En el último tiempo, su uso como herramienta para bajar de peso (sin acompañamiento médico) se volvió muy popular entre las celebridades.

Las imágenes de Demi Moore reforzaron la idea de que la “cultura del Ozempic” es cada vez más fuerte, dejando atrás el movimiento body positive que buscaba desestigmatizar la gordura y luchar contra los estereotipos inalcanzables de belleza.

En un artículo para El Mundo, la periodista Isabel Espiño cita el ensayo Sobre la belleza de Naief Yehya: “Ozempic es un espejo de nuestros valores y obsesiones. Más que una cura, esta sustancia es imaginada como un antídoto contra la vergüenza, el estigma y la desgracia que representa la gordura en las sociedades obsesionadas con los cuerpos esbeltos”.
La periodista de El Periódico (España), Laura Estirado, también hace referencia al regreso del fantasma de la delgadez que reinó en los 90 y Vogue ya asegura que el Ozempic influyó en las tendencias de la pasarela, en las que vuelve a dominar el talle XXS.

Pero no se trata solo de señalar y apuntar contra el cuerpo de la actriz de 63 años, sino de resaltar un fenómeno más abarcativo. Las últimas grandes alfombras también desataron el debate sobre el regreso de la delgadez, con ejemplos como Nicole Kidman y Emma Stone en los Oscars o, más recientemente, Olivia Wilde en la Met Gala. Estos no hablan de un caso aislado, sino de un fenómeno cada vez más global.

