La histórica defensora de los derechos humanos, Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, falleció este domingo, dejando un profundo legado de lucha por la memoria, la verdad y la justicia en la Argentina.
Almeida se convirtió en una de las voces más reconocidas en la búsqueda de justicia por los crímenes cometidos durante la última dictadura militar, luego de la desaparición de su hijo Alejandro Almeida en 1975. Desde entonces, dedicó gran parte de su vida a la defensa de los derechos humanos y al acompañamiento de familiares de víctimas del terrorismo de Estado.
Su figura trascendió generaciones y se consolidó como símbolo de perseverancia, compromiso y defensa de la democracia. A lo largo de décadas participó activamente en actos, movilizaciones y actividades vinculadas a la promoción de los derechos humanos.
Diversos dirigentes políticos, organismos de derechos humanos y referentes sociales expresaron su pesar por la noticia y destacaron su incansable lucha en favor de la memoria colectiva.
Con su partida, la Argentina despide a una de las referentes más emblemáticas del movimiento de derechos humanos, cuyo legado permanecerá como parte fundamental de la historia reciente del país.
